En su momento, el fabricante aspiraba a un flujo de efectivo libre neutro o incluso positivo en 2024, así como a entregar 17.000 vehículos y facturar 2.000 millones GBP (GBP) en 2025.

Los resultados del primer trimestre están lejos de las expectativas. Aston Martin entregó 950 vehículos durante el periodo, frente a los 945 del mismo período de 2024. En cuanto a la facturación, solo alcanzó los 244 millones GBP, frente a los 268 millones del año pasado.

En otras palabras, las cosas no han salido como se esperaba. Mientras tanto, ha irrumpido en los mercados mundiales la competencia de los vehículos deportivos fabricados en China a precios imbatibles, y el mercado estadounidense se ha blindado con barreras arancelarias, lo que supone una muy mala noticia para la marca británica, que destinó allí una tercera parte de las ventas del trimestre.

El fabricante con sede en Gaydon también ha demostrado que no tiene el poder de fijación de precios que algunos analistas le atribuían, a diferencia de Ferrari, por ejemplo. Prueba de ello es el precio medio de venta de sus vehículos, que ha bajado un 15% desde principios de año.

Las pérdidas antes de impuestos en el primer trimestre se han agravado hasta alcanzar los 80 millones GBP. A este ritmo, Aston Martin no sobrevivirá al año. Su deuda neta alcanza los 1.300 millones GBP, un 20% más que en la misma fecha del año pasado. La carga de intereses asociada es un lastre que hunde al fabricante, puesto que el año pasado representó el doble de las pérdidas operativas, ya de por sí críticas.

En aquel artículo de 2023, destacábamos que la valoración bursátil del fabricante se había dividido por cuatro entre 2021 y 2023. Lo mismo ha vuelto a ocurrir entre 2023 y 2025. Hace unos meses, el multimillonario canadiense Lawrence Stroll logró, sin embargo, un hito al vender el 5% de la escudería de F1 del fabricante, valorando a la empresa en más de 1.500 millones GBP.

Esa refinanciación de última hora solo sirve, por ahora, para echar más leña al fuego. Desde su salida a bolsa en 2018, Aston Martin ha quemado 2.300 millones GBP. Cuatro aumentos de capital en cinco años, por un total de 1.900 millones GBP, más 600 millones de deuda nueva, han permitido mantener a flote el conjunto. Pero, ¿hasta cuándo?

El caprichoso Lawrence Stroll, que ha hecho fortuna en la moda y es accionista, entre otros, de Tommy Hilfiger, no tiene los bolsillos tan llenos como sus coaccionistas del fondo soberano saudí, el fabricante chino Geely o Mercedes. Es posible que estos últimos acaben revolviéndose contra él, salvo que prefieran que Aston se declare en quiebra.

El curioso tango a cinco debería, por lo tanto, complicarse considerablemente en las próximas semanas.