Delta Air Lines prevé una mejora de sus beneficios en los próximos trimestres, gracias a una gestión estricta de su capacidad y sus costes, en un momento en que el sector sigue enfrentándose a una presión persistente sobre los precios. La compañía estadounidense ha logrado estabilizar el número de reservas, lo que supone una señal alentadora para un sector aún sacudido por la ralentización de la demanda.
El anuncio ha sido bien recibido por los mercados: las acciones de Delta subían un 9% en las primeras operaciones en Wall Street. Sus competidores United Airlines y American Airlines también registraban fuertes subidas.
Estabilización de la demanda
Al igual que otras aerolíneas, Delta suspendió en abril sus previsiones anuales para 2025, en un contexto de incertidumbre relacionado con la guerra comercial iniciada por el presidente Donald Trump, que había erosionado la confianza de las empresas y los consumidores, lo que había afectado a las reservas.
En abril, el discurso alarmista del director ejecutivo, Ed Bastian, causó una gran impresión: «No me importa si lo llaman recesión o no, en este sector es una recesión».
Tres meses después, el tono es muy diferente, ya que los dirigentes del sector constatan una estabilización de la demanda. Sin embargo, el tráfico de pasajeros en Estados Unidos sigue siendo inferior al del año anterior, lo que ha provocado una bajada generalizada de las tarifas aéreas, según indican los datos oficiales.
El balance del segundo trimestre publicado por Delta refleja esta dinámica. Si bien las reservas se han estabilizado en un nivel equivalente al del año pasado, la compañía sigue sufriendo presiones tarifarias, especialmente en los vuelos nacionales.
Para intentar invertir esta tendencia, las compañías aéreas prevén reducir su capacidad a partir de julio, con el fin de ajustar la oferta de plazas a una demanda aún frágil y sostener los precios.
Delta apuesta por esta racionalización de la oferta para mejorar sus ingresos unitarios, indicador clave de la rentabilidad por asiento, durante el segundo semestre. Al mismo tiempo, la compañía tiene la intención de mantener, o incluso reducir, sus costes operativos, excluido el combustible, en el tercer trimestre, en comparación con el año pasado.
La caída de los precios del petróleo también contribuye a contener los costes en un sector en el que el queroseno representa una parte importante de los gastos. En Air France, por ejemplo, supone entre el 20 y el 30% de los costes operativos.
Apostar por el segmento de lujo
A pesar de la ralentización de la demanda global, Delta y United Airlines parecen mejor preparadas que otras gracias a la diversificación de sus fuentes de ingresos, al dinamismo de sus ofertas prémium y al auge de sus programas de fidelización.
Así, Delta ha visto aumentar sus ingresos por billetes de primera en un 5% en el segundo trimestre con respecto al año anterior, mientras que las ventas en la cabina principal han disminuido. Por su parte, los ingresos por fidelización han aumentado un 8%.
«La diversidad de ingresos protege a la empresa de la baja demanda en la cabina principal», observa Tom Fitzgerald, analista de TD Cowen.
En los últimos años, las compañías aéreas han apostado por los clientes premium, menos sensibles a la inflación, para mejorar sus márgenes.
Para el trimestre que finalizó en septiembre, Delta prevé un beneficio ajustado de entre 1,25 y 1,75 USD por acción, con un punto medio de 1,50 USD, superior a la previsión media de los analistas, fijada en 1,31 USD según datos de LSEG.
Para todo el año, la compañía prevé un beneficio ajustado de entre 5,25 y 6,25 USD por acción, superando también la media esperada por los analistas (5,39 USD).



















