El Gobierno brasileño publicó el jueves directrices más estrictas para la prórroga de los contratos de distribución de energía, facilitando la cancelación anticipada de las concesiones y permitiendo al país limitar los pagos de las empresas que no cumplan las normas.

El ministerio de Energía lleva trabajando desde 2022 en las directrices, que afectan a grupos energéticos internacionales como la italiana Enel y la portuguesa EDP, ya que se encuentran entre los 20 contratos de concesión que vencen en 2031, el plazo previsto en las directrices.

Las nuevas normas se ajustan a las esperanzas del gobierno de que el endurecimiento de la aplicación para las distribuidoras obligue a las empresas a prestar mejores servicios, después de que los fenómenos climáticos en Brasil dejaran a millones de personas sin electricidad en algunas grandes ciudades en los últimos meses.

"En caso de incumplimiento del contrato, estamos permitiendo la caducidad anticipada de la concesión o una intervención", declaró a los periodistas el ministro de Energía, Alexandre Silveira, en un acto de presentación de las directrices en Brasilia.

El lanzamiento de las directrices se retrasó unos cinco meses respecto a su plazo anterior. (Reportaje de Leticia Fucuchima y Roberto Samora en Sao Paulo; redacción de Andre Romani; edición de Aida Pelaez-Fernandez y Diane Craft)