Ayer, la primera compañía energética, la estadounidense Exxon, presentó su gran plan estratégico para el período 2025-2030. Conocida por no hacer promesas en vano -como demuestran los resultados del último plan 2019-2024, muy superiores a las previsiones iniciales-, la empresa acaparó todas las miradas.
Exxon ha invertido 51.000 millones USD en el desarrollo de nuevos proyectos en los últimos cinco años, mientras que su flujo de caja operativo ha aumentado en otros 20.000 millones en el mismo período. Sobre todo, entre 2019 y 2024, el grupo ha distribuido 140.000 millones a sus accionistas, con recompras de acciones sostenidas y muy bien recibidas por los inversores, desde 2022.
A este respecto, véase nuestro último comentario sobre los resultados de la empresa.
Las previsiones para los próximos cinco años son faraónicas. La intensidad de capital se mantendrá inalterada -con un 45% del flujo de caja operativo retenido por las inversiones- pero con un cambio de escala, esta vez 145.000 millones se canalizarán hacia el desarrollo de nuevos proyectos.
Como resultado, sobre una base anual, Exxon espera aumentar su flujo de caja operativo en otros 30.000 millones USD de aquí a 2030 y estar en condiciones de distribuir 165.000 millones USD a sus accionistas entre 2025 y 2030, además de los dividendos ordinarios. La proyección se basa en un modelo conservador, con un precio del Brent de 65 dólares.
Estos importes dan vértigo. En cualquier caso, justifican la reciente subida del precio de la acción, cuya capitalización bursátil se acerca ya a los 500.000 millones USD, es decir, catorce veces lo que Exxon tiene previsto devolver a sus accionistas este año en dividendos y recompra de acciones.
La demanda de hidrocarburos sigue creciendo y es esencialmente del aumento de los volúmenes de donde las grandes petroleras obtendrán sus beneficios adicionales. De aquí a 2030, las actividades de explotación y producción de Exxon representarán la mitad de su flujo de efectivo; sus actividades químicas y de refinado, una tercera parte; y el resto procederá de sus productos denominados «bajos en emisiones de carbono».


















