Que Porsche, Aston Martin, Stellantis, BMW, Mercedes o Volkswagen se vean afectados por la lamentable coyuntura actual no sorprende a nadie, sobre todo porque los resultados de los fabricantes siempre son objeto de debate en nuestras columnas.

En cambio, que Ferrari logre en este contexto incrementos del 0,9% en las entregas de vehículos nuevos, del 13% en la facturación y del 22,7% en el beneficio operativo —gracias, como es lógico, a nuevas subidas de precios bien absorbidas por los clientes— en comparación con el mismo periodo del año pasado, es sin duda sorprendente.

El equipo de analistas ya ha llenado páginas para loar las virtudes del fabricante del caballo rampante. Véase, por ejemplo, Ferrari N.V.: Pole position.

No es necesario repetir aquí los tópicos habituales. Basta con señalar que Ferrari mantiene unas previsiones muy optimistas para 2025, que las ratios de solvencia nunca han sido tan buenas y que, a la luz de sus excelentes resultados, el fabricante no tendrá ninguna dificultad para refinanciar los 1.000 millones EUR de deuda —es decir, un tercio del total— que vencen este año.

Diez años después de su salida a bolsa, la facturación de Ferrari solo ha registrado cinco trimestres de descenso. En dos de ellos, las cifras fueron insignificantes y los otros tres se remontan a 2020, cuando el mundo entero se vio repentinamente paralizado por la pandemia de COVID.

Durante este período, su facturación se ha duplicado y su beneficio operativo se ha cuadruplicado. Cabe señalar, por cierto, que el primer trimestre de 2025 marca un récord histórico, ya que, por primera vez, el margen operativo supera el 30%. ¡Mejor que LVMH!

Para no lanzar las campanas al vuelo, hay que recordar que casi la mitad de las ventas de Ferrari proceden de la región Europa-Oriente Medio-África. Es decir, sobre todo de Oriente Medio. La prosperidad del fabricante con sede en Maranello está directamente ligada a la de los emiratos y monarquías del Golfo Pérsico, lo que algunos podrían considerar una fuente de riesgo.

El fabricante, controlado por la sociedad de cartera de la familia Agnelli Exor, sigue cotizando en bolsa a casi 50 veces sus beneficios, es decir, a medio camino entre su media de los últimos diez años (40 veces) y sus máximos (60 veces).

Véase también Aston Martin: Se sale de la carretera, publicado ayer en estas mismas páginas.