TOKIO, 1 dic (Reuters) - Las empresas energéticas internacionales, desde la alemana RWE hasta la española Iberdrola, están instando a Japón a que incremente las subastas de energía eólica marina y haga más atractivas las inversiones, en un momento en que los costes de instalación se disparan y la competencia por los proveedores crece en todo el mundo.

Pese a la necesidad de aliviar su fuerte dependencia de las importaciones energéticas de Oriente Medio y Rusia, Japón llega tarde a la eólica marina, pero algunos agentes del sector afirman que está adoptando un enfoque más cauto que le coloca en desventaja.

"Es una carrera mundial y no podemos considerarla de forma aislada", dijo recientemente en una conferencia Jens Orfelt, presidente de desarrollo de energía eólica marina para Asia-Pacífico de RWE Renewables.

Las peticiones llegan en un contexto de precios en alza y feroz competencia por los equipos, desde góndolas y torres hasta buques de instalación, con algunos grandes proyectos mundiales, sobre todo en Estados Unidos, que se han desechado recientemente o sufren retrasos.

Desde la selección de la turbina hasta el inicio de las operaciones, el proceso de desarrollo en Japón es mucho más largo que en Europa, afirma un portavoz de Vestas, uno de los principales proveedores mundiales.

"Cuanto más largo es el plazo del proyecto, más incertidumbre y riesgo surgen", dijo a Reuters, afirmando que la industria y el Gobierno podrían colaborar más estrechamente para acortar esos plazos.

Esta opinión es compartida por operadores mundiales como Orsted e Iberdrola, entre otros.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón no respondió a una petición de comentarios.

Con menos de 500 megavatios (MW) de capacidad eólica marina instalada en la actualidad, Japón aspira a proyectos de 10 gigavatios (GW) para 2030.

Hasta ahora, ha subastado 1,7 GW de contratos de capacidad eólica marina, todos ellos ganados por consorcios dirigidos por Mitsubishi en 2021, y elegirá a los ganadores de otros cuatro parques eólicos con una capacidad total de 1,8 GW a finales de marzo.

Se espera que una tercera ronda, aún por anunciar, ofrezca 1,05 GW más en dos proyectos, según el ministerio.

Pero los operadores extranjeros que participan en algunos de los mayores parques marinos del mundo consideran que esa escala y velocidad son demasiado modestas y añaden que las subastas de mayor envergadura permiten planificar mejor las cadenas de suministro y controlar los costes.

"Nosotros diríamos que se continúe con las subastas, pero que se considere la posibilidad de 1 GW por proyecto en lugar de 1 GW por subasta", añadió Orfelt.

En este campo, Japón está muy por detrás de Taiwán, que ofrece 3 GW en sus subastas, y Corea del Sur, que se está expandiendo en eólica flotante, una tecnología que aún no se ha lanzado comercialmente en Japón.

"Si quieres despertar el apetito de los inversores, tienes que proponer plantas más grandes", dijo en la conferencia Begoña Díaz, responsable de la zona Asia-Pacífico para eólica marina de la española Iberdrola Renovables.

"No se pueden generar economías de escala con sólo 300 MW, hay que apostar por plantas enormes".

Japón necesita unos 18.000 millones de dólares para desarrollar parques eólicos marinos de aquí a 2030, incluidos los fondos ya invertidos, y 250.000 millones de aquí a 2050, lo que incluye los costes de la eólica marina flotante, difíciles de predecir, según Chris Wilkinson, analista de Rystad Energy.

La directora de Orsted en Japón, Henriette Holm, instó a Japón a licitar "entre 10 GW y 15 GW de una sola vez".

(1 dólar estadounidense = 147,0900 yenes)

(Reporte de Katya Golubkova y Yuka Obayashi en Tokio, Christoph Steitz en Fráncfort, Nerijus Adomaitis en Oslo, Ron Bousso en Londres y Benjamin Mallet en París; editado en español por Benjamín Mejías Valencia)