Por el contrario, la acción se apoya actualmente en múltiplos de valoración en máximos históricos. Además, en 2024, la rentabilidad total para el accionista (revalorización de la acción más dividendos pagados) del 27% superó las ganancias del valor neto de los activos.

La cartera de inversiones cotizadas representa dos tercios de dicho valor. Su valor de mercado aumentó un 16% en 2024, cifra menos espectacular que la de los principales índices bursátiles estadounidenses, sin embargo muy superior a la de los índices suecos y europeos; cabe señalar que esta ganancia se debe principalmente al buen comportamiento de ABB.

Patricia Industries, el segmento que agrupa las participaciones privadas de Investor con la particularidad de controlar la totalidad del capital de sus filiales, también tuvo un año muy bueno. Su valor liquidativo -ajustado por la dirección, aunque no exageradamente- aumentó un 28%.

Por último, como comentamos en estas mismas columnas, el tercer segmento de EQT también goza de una salud radiante, con unos activos gestionados (y comisiones asociadas) que se han cuadruplicado en cinco años. A este respecto, véase EQT: Líder en capital riesgo europeo.

Sin perder su enfoque, Investor ha adoptado una postura más bien defensiva en los últimos doce meses. Las nuevas inversiones ascendieron a 9.600 millones SEK, frente a 13.500 millones SEK en cesiones y 14.700 millones SEK en dividendos distribuidos. Entre los nuevos compromisos, se invirtieron 4.000 millones SEK en EQT; 2.800 millones SEK en Patricia Industries; y otros 2.800 millones SEK para reforzar la participación de la sociedad de cartera en Ericsson.

Hay que señalar que esta participación en el fabricante de equipos de telecomunicaciones solo representa el 4% de la cartera de participaciones cotizadas. Dentro de esta, las dos mayores participaciones siguen siendo ABB y Atlas Copco, que juntas suman el 45% de la cartera, seguidas de AstraZeneca y SEB (el 21% en conjunto).

La sociedad de cartera de los Wallenberg recibe un trato más favorable por parte del mercado que otras sociedades familiares cotizadas en Europa. Hay que decir que su rentabilidad es muy superior a la de sus homólogos, y lo ha sido durante mucho tiempo. Como inversión defensiva por excelencia, sus acciones podrían tentar a nuevos accionistas en la próxima recesión.