El efecto de los aranceles en la economía estadounidense es nulo o insignificante: esta es sin duda la principal lección que extraerán los inversores al leer los resultados semestrales de la reina de Wall Street.

Es cierto que su facturación ha retrocedido un 2% y sus beneficios un 6%, pero estas cifras se esperaban, ya que, por las mismas fechas del año pasado, los resultados se vieron impulsados por una ganancia excepcional relacionada con la venta de la participación del grupo en el capital de Visa.

JP Morgan sigue desplegando capital y la proporción de activos improductivos se mantiene idéntica, dos señales claras de que la economía estadounidense conserva su vitalidad, con un aumento del 10% en los créditos y del 7% en los depósitos.

Cabe destacar que el grupo también ha logrado mantener su margen de interés neto a pesar de la bajada de los tipos de interés oficiales en cien puntos básicos en un año.

El segmento de banca de inversión sigue registrando un éxito rotundo en un contexto de espera, incluso francamente difícil para algunos de sus competidores, al igual que el segmento de gestión de patrimonios, cuyos beneficios aumentan en una quinta parte con respecto al mismo periodo del año pasado.

La rentabilidad sobre los fondos propios se mantiene elevada, en un 18%, frente al 20% al cierre del primer semestre de 2024. Paralelamente, el número de títulos en circulación se ha reducido de nuevo en un 3%, mientras que los fondos propios tangibles han aumentado un 11% y el dividendo un 22%.

Por su parte, la capitalización bursátil sigue disparándose un 39% y se sitúa ahora en un múltiplo récord de su capital propio. Algunos ven en ello una señal de que el banco dirigido por Jamie Dimon está actualmente sobrevalorado.

A lo largo del semestre, gracias al producto de la venta de las acciones de Visa, JP Morgan recompró 60 millones de sus propias acciones a un precio medio de 252 USD, frente a los 43 millones de acciones recompradas en el primer semestre de 2024 a un precio medio de 190 USD.

Como ya señalaba MarketScreener en su momento, esta decisión podía resultar cuestionable a la luz de los comentarios previos de Jamie Dimon, quien advirtió sin rodeos que recomprar sus acciones a tales múltiplos de valoración no tenía mucho sentido.