En este contexto, no sería sorprendente que el mercado castigara el recorte de dividendos (el primero en cuatro años), aunque solo sea una sorpresa a medias. Por otra parte, Mercedes-Benz tiene el mérito de que esta reducción es principalmente el resultado de una compensación: en lugar de dividendos, el grupo ha optado por centrarse en la recompra de acciones.

Recompró nada menos que 7.000 millones EUR de sus propias acciones en 2024: 4.800 millones durante el ejercicio y 2.200 millones en las semanas siguientes a su cierre. Esto eleva el importe total de capital devuelto a los accionistas a 12.500 millones EUR a lo largo del año, un auténtico récord histórico.

El fabricante tomó la decisión, racional, de jibarizarse en lo que fue un año bastante sombrío. Su beneficio de explotación cayó un 31% y su flujo de caja libre de las actividades industriales un 19% en 2024. Por el contrario, la inversión en activos fijos aumentó un 8%. Esto sirve de ilustración del, a veces, sangrante apalancamiento operativo en el sector del automóvil.

En contraste, a pesar de que los volúmenes de ventas solo bajan un 3%, el beneficio operativo lo hace un 39%. Y, en cuanto a los segmentos, la categoría de lujo, en la que se adscribe Mercedes-Benz, ha sufrido una fuerte caída del 14%.

Las ventas también han bajado en todos los continentes y de forma especialmente notable en China. Se trata de una tendencia preocupante, dada la importancia estratégica del Gran Dragón, que la propia dirección califica de "nuestro segundo hogar", donde vende casi un tercio de los vehículos que produce.

La introducción de barreras aduaneras en Estados Unidos (prometidas por Trump, pero que curiosamente aún no han hecho cundir el pánico entre los inversores) sería otro golpe. Ante una regulación europea demasiado restrictiva, el mercado ruso bloqueado y las incertidumbres en China y Norteamérica, el sector automovilístico alemán está completamente atrapado en un círculo vicioso.

Esta coyuntura está empañando los resultados del programa de reestructuración lanzado en 2019. A lo largo del programa, los precios de venta de Mercedes-Benz han subido un 39%, mientras que la estructura de costes fijos ha caído un 19%. Las ganancias no son tan cuantiosas en el lado de la inversión, donde los ahorros en activos fijos se han visto compensados en gran medida por los mayores costes en I+D.

Frente a estos retos, es una suerte que Mercedes-Benz (como BMW y Volkswagen) esté bien capitalizada y, a priori, preparada para capear el temporal. Esto no ha impedido al fabricante devolver 30.000 millones EUR a sus accionistas en los últimos cinco años: 23.000 millones EUR en dividendos y 7.000 millones EUR en recompras de acciones.

Si comparamos estas cifras con su capitalización bursátil (57.000 millones EUR) y su valoración (6 veces los beneficios), concluiremos que hará falta más para cambiar el pesimismo extremo y persistente de los inversores.