El propietario de las marcas Purina, Kit Kat y San Pellegrino no ha logrado recuperarse de la pandemia. Los volúmenes de ventas han retrocedido en varias ocasiones, mientras que las subidas de precios destinadas a compensar los costes de las materias primas no han logrado paliar la situación. El escándalo relacionado con el uso de tratamientos prohibidos para purificar el agua embotellada en Francia ha supuesto una presión adicional, mientras que en Estados Unidos el grupo ha tenido que hacer frente a problemas logísticos.

Entre 2022 y 2024, la acción cayó un 42%. Paralelamente, Unilever ganó un 15% y Danone un 19%. Al mismo tiempo, la deuda aumentó. La deuda neta alcanzó 2,9 veces el EBITDA, frente a 2,5 un año antes y menos de 2 veces en 2021. Para compensar la caída del precio, los inversores quieren rendimientos. El dividendo aumenta constantemente año tras año, pero ahora ha llegado a un punto en el que está deteriorando la estructura financiera del grupo.

En cuanto a la dirección, se la considera demasiado ensimismada, envejecida y poco reactiva en un mercado cuyas tendencias de consumo están cambiando. El director general, Mark Schneider, fue sustituido en el verano de 2024, pero desde entonces las cosas no han mejorado, a pesar de la llegada del veterano Laurent Freixe, que había despertado esperanzas renovadas. Hace unos días, el grupo anunció para abril de 2026 la salida del presidente, Paul Bulcke, quien pondrá así fin a casi cincuenta años de carrera en Nestlé, adonde llegó como becario en el departamento comercial.

La llegada de Pablo Isla para sustituirlo en el cargo de presidente se ve con buenos ojos. El empresario ha sido director general de Inditex (matriz de Zara), uno de los grupos mejor gestionados del sector textil. Inspira confianza. Entre otras cosas, tendrá que definir el perfil del futuro director general. El actual, Laurent Freixe, ya tiene 63 años. También deberá tomar una decisión sobre dos cuestiones estratégicas: el futuro de los productos congelados y la participación de unos 40.000 millones de euros en L'Oréal.

Por el momento, Nestlé no está en crisis. Pero hay que pasar página para empezar de nuevo sobre bases más sólidas. La dirección es consciente del problema y los cambios son elementos positivos, aunque generen incertidumbre a corto plazo.