Netflix está experimentando su mayor caída en nueve meses, lo que suscita inquietud entre los inversores. La principal preocupación es la decisión de Netflix de no revelar sus ganancias o pérdidas mensuales de abonados hasta el primer trimestre de 2025, lo que añade opacidad a los datos fundamentales de la empresa. Esta decisión no fue bien recibida por Wall Street, sobre todo porque Netflix es una empresa cuyo valor se calcula en gran medida por abonado.

Además, Netflix comunicó un crecimiento neto de abonados negativo en comparación con el primer trimestre y ofreció unas previsiones para el segundo trimestre por debajo de las estimaciones del consenso, lo que avivó el temor a una ralentización del crecimiento de los ingresos. Las acciones de Netflix reaccionaron muy negativamente, cayendo más de un 8%, lo que podría marcar su mayor caída desde abril de 2022.

La compañía también ha implementado medidas enérgicas contra el uso compartido de contraseñas, lo que parece haber alentado a los usuarios a crear sus propias cuentas. En respuesta a la posible pérdida de clientes debido al aumento de los precios, Netflix ha introducido una suscripción más barata con publicidad, con muy pocos anuncios por el momento, lo que podría atraer a los consumidores a pesar de una caída en los ingresos medios por suscriptor.

Netflix también está avanzando hacia la inclusión de contenidos deportivos, tras firmar un acuerdo con la WWE para retransmitir eventos deportivos en directo cada semana, aunque la empresa ha indicado que los costes relacionados con los deportes se cubrirán con su presupuesto global de contenidos de 17.000 millones de dólares. La diversificación hacia los deportes y, potencialmente, las noticias se considera una estrategia clave para el futuro de Netflix.

Bloomberg TV proporcionado por MT Newswires

 

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