Las conversaciones actualmente en curso entre Nissan y Honda prevén la creación de una sociedad de cartera, posiblemente con la integración de Mitsubishi Motors, en la que Nissan posee una participación del 24%. Con una capitalización combinada de casi 54.000 millones USD, una entidad de este tipo estaría a la altura de gigantes como Stellantis, formada por la fusión de Fiat Chrysler y PSA.

El objetivo de la fusión es aumentar la competitividad frente a Toyota y ponerse al día en las áreas de los vehículos eléctricos, la inteligencia artificial y el software. Sin embargo, analistas como Seiji Sugiura, de Tokai Tokyo Intelligence Laboratory, señalan que la integración cultural y tecnológica entre Honda y Nissan podría ser complicada, especialmente en un sector que está experimentando rápidos cambios. Hay rumores de que las conversaciones entre Nissan y Honda podrían haberse acelerado después de que la taiwanesa Foxconn (Hon Hai Precision) manifestara su interés por Nissan.

RNO

El impacto en Renault

Según Philippe Houchois, analista de Jefferies, esta posible fusión entre Honda y Nissan sería muy positiva para Renault y apunta varios beneficios para el fabricante francés.

En primer lugar, los activos de Renault se revalorizarían, ya que la subida del precio de las acciones de Nissan, combinada con una posible venta de las acciones de Renault disponibles para la venta en el fabricante japonés (18,7% del capital), podría generar 1.330 millones EUR. Esta desinversión reforzaría la posición de tesorería de Renault y le daría una mayor flexibilidad financiera.

En segundo lugar, la participación estratégica en la nueva entidad, en caso de que no se venda la participación. En caso de fusión, la participación de Renault en el nuevo grupo (Honda-Nissan-Mitsubishi) se reduciría a alrededor del 5,8%. Sin embargo, esto permitiría a Renault conservar su influencia estratégica, al tiempo que aliviaría las limitaciones financieras asociadas a tener una participación demasiado grande.

Por último, la cooperación industrial podría continuar. A pesar de la reducción de su participación, Renault podría seguir colaborando con Nissan, especialmente a través de la subcontratación y de proyectos conjuntos sobre tecnologías y software para vehículos eléctricos. Esta cooperación sería muy valiosa en un momento en el que Honda ha dejado de producir en Europa.

Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos. Renault podría encontrarse en una posición minoritaria y sin influencia en la nueva entidad, lo que limitaría su capacidad de influir en las decisiones estratégicas.

¿Una oportunidad para redefinir la alianza Renault-Nissan?

Esta situación también podría ser una oportunidad para que Renault se replantee la alianza, cuestionada desde hace años. Como señala Philippe Houchois, un posible intercambio de acciones o una reconfiguración de las participaciones cruzadas podría permitir a Renault reforzar su estructura financiera, al tiempo que reorientaría sus esfuerzos hacia mercados estratégicos como Europa y América Latina.