Una huelga de los controladores aéreos franceses para protestar contra la escasez de personal y el envejecimiento de los equipos obligó a las aerolíneas a cancelar cientos de vuelos este jueves, justo cuando comienza la temporada de verano.

El paro afectó las operaciones en aeropuertos de todo el país, incluido el aeropuerto Roissy Charles de Gaulle de París, uno de los principales centros de conexión de Europa, y está previsto que continúe durante un segundo día el viernes.

El grupo de presión Airlines for Europe indicó que más de 1.500 vuelos serían cancelados durante los dos días, lo que afectaría a cerca de 300.000 viajeros.

La aerolínea de bajo coste Ryanair anunció la cancelación de 468 vuelos y espera que la cifra siga aumentando.

"Una vez más, las familias europeas son tomadas como rehenes por los controladores aéreos franceses en huelga", declaró el CEO de Ryanair, Michael O'Leary. "No tiene sentido y es tremendamente injusto para los pasajeros de la UE y las familias que se van de vacaciones".

La agencia de aviación civil francesa DGAC pidió a las aerolíneas que recortaran uno de cada cuatro vuelos hacia y desde los aeropuertos de París y casi la mitad de los vuelos desde la capital el viernes. En otras regiones, se solicitó a las compañías reducir entre un 30% y un 50% de los vuelos, con un impacto especialmente fuerte en el sur del país.

Air France, la principal aerolínea del país, informó que había adaptado su programa de vuelos, aunque mantenía su operación completa de vuelos de largo recorrido.

EasyJet anunció la cancelación de 274 vuelos entre jueves y viernes. Lufthansa también redujo su programación para ambos días, afectando algunos vuelos hacia y desde los aeropuertos de Niza, París, Marsella, Lyon y Montpellier.

British Airways, del grupo IAG, optó por utilizar aeronaves de mayor capacidad para mitigar las interrupciones.

FALTA DE PERSONAL Y TECNOLOGÍA OBSOLETA

La huelga coincidió con el inicio de las vacaciones de verano europeas, uno de los períodos de mayor actividad en el año para los viajes.

El segundo sindicato más grande de controladores aéreos de Francia, UNSA-ICNA, explicó que sus miembros protestan por la persistente falta de personal, equipos obsoletos y una cultura de gestión tóxica. Otro sindicato, USAC-CGT, aseguró que la DGAC no ha sabido comprender la frustración de los controladores.

"La DGAC no está modernizando las herramientas esenciales para los controladores aéreos, a pesar de que sigue prometiendo que se pondrán a disposición todos los recursos necesarios", afirmó UNSA-ICNA en un comunicado.

"Los sistemas están al límite y la agencia (de control aéreo) exige constantemente más a su personal para compensar sus dificultades", añadió.

La DGAC no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios sobre las preocupaciones sindicales.

Sus quejas reflejan las expresadas por los controladores aéreos en Estados Unidos respecto a infraestructuras anticuadas, graves carencias de personal y tecnología deficiente.

El ministro de Transporte francés, Philippe Tabarot, calificó de inaceptables las demandas de los sindicatos.

El grupo Airlines for Europe señaló que el control aéreo francés ha demostrado ser uno de los eslabones más débiles de la red ATC europea, registrando algunos de los peores retrasos del continente en lo que va de año.

O'Leary, de Ryanair, instó a la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea, a reformar los servicios de control aéreo de la UE para garantizar una dotación adecuada de personal en los períodos de mayor demanda y proteger los sobrevuelos --aquellos que cruzan un país o región sin aterrizar-- durante las huelgas nacionales.