Bruselas está considerando la posibilidad de establecer un mecanismo que permitiría a los fabricantes europeos de automóviles que producen y exportan vehículos desde Estados Unidos importar autos desde la Unión Europea a tarifas reducidas, según informaron dos fuentes familiarizadas con el asunto.

Esta discusión forma parte de los esfuerzos de la Comisión Europea para negociar un acuerdo comercial con el presidente estadounidense Donald Trump y sustituiría el elevado arancel del 25% sobre la importación de autos y piezas automotrices que la administración estadounidense implementó en abril.

Esto supondría una clara ventaja para aquellos fabricantes que cuentan con grandes instalaciones de producción en EE.UU., ya que podrían utilizar su producción local para reducir su exposición a los aranceles.

Así es cómo un acuerdo comercial impactaría a la UE y cómo afectaría a los distintos fabricantes europeos de automóviles:

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO PARA LA UE?

Según datos de la asociación europea de fabricantes de automóviles ACEA, casi 758.000 autos por un valor de 38.900 millones de euros (45.550 millones de dólares) fueron exportados desde Europa a EE.UU. en 2024, más de cuatro veces la cantidad enviada en sentido contrario.

Un diplomático de la UE señaló que los automóviles son una "línea roja" para el bloque, por lo que una concesión en este sector sería una condición para cualquier acuerdo. Sin embargo, Bruselas y Washington persiguen objetivos opuestos, ya que Trump busca reactivar la producción automotriz estadounidense mientras que Bruselas defiende mercados abiertos para su sector, que enfrenta altos costos energéticos y competencia de China.

¿QUIÉNES SERÍAN LOS GANADORES?

BMW y Mercedes-Benz de Alemania serían los principales beneficiados de un mecanismo que contabilice las exportaciones estadounidenses frente a las importaciones desde la UE, ya que ambas empresas operan grandes fábricas en Estados Unidos.

BMW, por ejemplo, exportó alrededor de 225.000 vehículos producidos en su planta de Spartanburg, Carolina del Sur, en 2024, mientras que vendió unos 400.000 autos en el mercado estadounidense. Importó cerca de 175.000 vehículos de otros mercados, menos de los que exportó.

Mercedes-Benz exporta cerca de dos tercios de los autos que fabrica en su planta de Tuscaloosa, Alabama, lo que equivale a unos 170.000 vehículos según la producción de 2024.

El año pasado vendió unos 324.528 autos en Estados Unidos e importó alrededor de 235.000 desde otros países.

¿QUIÉNES SERÍAN LOS PERDEDORES?

Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa, no se beneficiaría, ya que la mayoría de los autos que vende en EE.UU. se producen localmente en su planta de Chattanooga, Tennessee, en lugar de exportarse.

Una fuente del sector indicó que, por este motivo, también se ha presionado para que Washington acepte créditos de inversión, lo que respaldaría los planes de los fabricantes extranjeros de ampliar la producción local.

Volkswagen, por ejemplo, está decidiendo actualmente si localiza la producción de su marca Audi —que importa todos sus autos al mercado estadounidense— ya sea mediante una nueva fábrica o ampliando las instalaciones existentes.

Porsche tampoco vería beneficio alguno: no cuenta con producción local e importa todos sus autos desde Europa.

POCO IMPACTO PARA STELLANTIS

Stellantis, el cuarto mayor fabricante de automóviles del mundo y propietario de marcas como Jeep, Ram y Chrysler, no se vería gravemente afectado por un acuerdo de este tipo.

Stellantis opera varias plantas en EE.UU., principalmente para abastecer al mercado local, mientras que los flujos de importación y exportación de autos entre EE.UU. y la Unión Europea han sido históricamente muy bajos: normalmente pequeños volúmenes de camionetas fabricadas en EE.UU. frente a modelos europeos de Alfa Romeo, Maserati y Fiat.

El grupo es mucho más vulnerable a posibles aranceles estadounidenses sobre México y Canadá, ya que fabrica cerca del 40% de sus vehículos norteamericanos en esos dos países, especialmente en México.

PÉRDIDA CLARA PARA VOLVO CARS

Volvo Cars es uno de los fabricantes europeos más expuestos a los aranceles estadounidenses, ya que la mayoría de los autos que vende en ese mercado son importados desde Europa. El 16% de las ventas del grupo el año pasado correspondieron a EE.UU.

La compañía ha anunciado que ampliará la producción en su fábrica de Charleston, Carolina del Sur, sumando un nuevo modelo junto al eléctrico EX90 que ya se fabrica allí.

Volvo ha señalado que el nuevo vehículo probablemente será un SUV mediano híbrido enchufable, una opción popular entre los consumidores estadounidenses.

El año pasado, Polestar, que al igual que Volvo Cars forma parte del grupo chino Geely, comenzó a producir el SUV Polestar 3 en la planta de Charleston para evitar los elevados aranceles estadounidenses sobre autos fabricados en China.

($1 = 0,8540 euros) (Reportaje de Christoph Steitz en Fráncfort, Giulio Piovaccari en Milán y Nick Carey en Londres; Edición de Susan Fenton)