La adopción generalizada de la devolución y reutilización de los envases de plástico podría contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 69%, según mostró el miércoles un estudio de la Fundación Ellen MacArthur.

Estos sistemas no sólo reducen las emisiones de las empresas, sino que también pueden abaratar los costes de algunos artículos, según el estudio, que abarca más de 60 organizaciones, incluidos gobiernos nacionales y empresas de bienes de consumo como Danone, Nestlé , PepsiCo y Unilever.

La fundación, conocida por promover una economía circular, llevó a cabo el estudio en colaboración con Systemiq, una empresa con sede en el Reino Unido centrada en las empresas sostenibles, y la consultora medioambiental Eunomia.

El estudio, publicado en un momento en el que los intentos de las Naciones Unidas por lograr el primer tratado mundial para controlar la contaminación por plásticos muestran escasos signos de progreso, aboga por un cambio sistémico para frenar y revertir los residuos plásticos en los sectores de las bebidas, el cuidado personal, los alimentos frescos y la despensa.

En su escenario más ambicioso -denominado Cambio de Sistema- los planes de reutilización podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 35% y un 69%, el uso de agua entre un 45% y un 70% y el uso de materiales entre un 45% y un 76%, según la fundación.

Sin embargo, es probable que los sistemas de depósito sean la clave para alcanzar estos objetivos al impulsar unas tasas de devolución elevadas, añadió.

En el escenario de Cambio de Sistema, si los consumidores recibieran 20 céntimos de euro de devolución cuando devolvieran los envases al vendedor, los costes netos de las botellas retornables de bebidas y productos de higiene personal serían significativamente menores que los de las opciones de un solo uso.

Pero para alcanzar tasas de devolución elevadas y conseguir que los sistemas de reutilización sean competitivos, se necesitan infraestructuras de recogida compartidas, envases estandarizados y la puesta en común -el uso de envases compartidos por varios actores-, según demostró la investigación.

"Ahora la presión recae sobre los responsables políticos... y sobre los líderes empresariales de los sectores de bienes de consumo de rotación rápida para que cambien sus prácticas", afirmó en el estudio Jean-Pierre Schwetizer, responsable de economía circular de la Oficina Europea de Medio Ambiente. (Reportaje de Federica Urso Edición de Milla Nissi y Mark Potter)