Por Anthony Boadle

BRASILIA, 19 jun (Reuters) - El asesinato del reportero británico Dom Phillips en la selva amazónica hace dos años no fue un crimen aislado en una región donde la violencia contra los periodistas se ha disparado en los últimos años, según un informe publicado el miércoles.

A medida que ha crecido el interés mundial por la Amazonia como barrera contra el cambio climático, también lo ha hecho el trabajo de los periodistas que informan sobre delitos medioambientales y de otro tipo en la vasta y a menudo anárquica región, pero ello ha tenido un precio.

Los casos de violencia contra periodistas aumentaron más del doble, de 20 a 45, entre 2021 y 2022, años en los que gobernaba el expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, según el Instituto Vladimir Herzog, una organización de derechos sin ánimo de lucro.

Bolsonaro relajó los controles ambientales y debilitó las agencias de aplicación de la ley para fomentar el desarrollo en la Amazonía, lo que generó un auge en la minería ilegal de oro y la tala.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que asumió el cargo el año pasado, ha dicho que se enfrentará al crimen organizado que contribuye a la destrucción de la mayor selva tropical del mundo. La deforestación se ha ralentizado, pero los avances han sido difíciles en otros frentes.

La violencia contra los periodistas disminuyó en 2023, según el informe del Instituto Herzog, pero se mantuvo ligeramente por encima del promedio histórico.

Dom Philips fue tiroteado en 2022 por pescadores ilegales cuando viajaba con Bruno Pereira, experto en pueblos indígenas aislados que seguía la actividad de cazadores furtivos en tierras de reservas protegidas.

El informe del Instituto Herzog, que documenta 230 casos de violencia contra periodistas en la Amazonia desde 2013, señala que los reporteros han abandonado la selva tropical temiendo por sus vidas tras recibir amenazas de mineros, madereros y ganaderos que han ocupado tierras indígenas.

En 2020, Roman dos Anjos, que informaba sobre la extracción ilegal de oro en la reserva yanomami, fue secuestrado, golpeado y abandonado en la selva con las extremidades rotas. Sobrevivió a la terrible experiencia y sigue esperando que sus secuestradores comparezcan ante la justicia.

En 2020, un periodista que investigaba la venta de mercurio, utilizado por los mineros ilegales para separar el oro del mineral, fue perseguido y amenazado por mineros en Porto Velho, capital del estado de Rondonia. Un año después, en un viaje de investigación, unos hombres armados dispararon al aire para ahuyentarlo, según el Instituto Herzog.

En 2022, en la misma ciudad, unos delincuentes ametrallaron la oficina del periódico local Rondonia ao Vivo, que había criticado los intereses de los agricultores que empujan la frontera agrícola hacia tierras indígenas, según el informe.

"Es urgente que el Estado brasileño garantice la seguridad de los periodistas y de sus fuentes", escribió en el informe la reportera de televisión Sonia Bridi, veterana de la cobertura de la Amazonia. "La Amazonia es un territorio cada vez más controlado por organizaciones criminales".

(Reporte de Anthony Boadle; Editado en Español por Ricardo Figueroa)