El Banco de Japón podría ofrecer orientaciones sobre cómo planea reducir su balance de 5 billones de dólares en su reunión de política monetaria del viernes, en una lenta pero constante retirada de su masivo estímulo monetario.

A continuación se presentan las posibles formas en que el BOJ podría pasar al endurecimiento cuantitativo (QT), y reducir un balance que se ha hinchado hasta casi 1,3 veces el tamaño de la economía de Japón tras años de agresiva relajación monetaria.

¿CUÁL ES EL PLAN Y LA COMUNICACIÓN ACTUALES DEL BOJ?

Desde que puso fin a los tipos de interés negativos y al control del rendimiento de los bonos en marzo, el BOJ se ha comprometido a seguir comprando unos 6 billones de yenes (38.000 millones de dólares) de bonos del Estado al mes para evitar que el cambio de política provoque un repunte brusco del rendimiento de los bonos.

El gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, ha dicho que el banco acabará reduciendo las compras de bonos, pero no ha ofrecido pistas sobre el momento.

El tema fue debatido por el consejo en abril y algunos miembros reclamaron la necesidad de reducir el balance del banco, incluso ralentizando la compra mensual de bonos, o de establecer un plan en algún momento en el futuro.

¿QUÉ PODRÍA DECIDIR EL BOJ EL VIERNES?

Algunas fuentes han dicho a Reuters que el Banco de Japón debatirá la posibilidad de reducir las compras, pero que la decisión dependerá de la evolución de los mercados antes de la reunión, incluidos los movimientos tras la reunión de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense del miércoles.

Con los rendimientos de los bonos japoneses estables y el yen manteniéndose débil, el BOJ podría decidir recortar ligeramente las compras mensuales de 6 billones de yenes o reducir el rango al que compra cada mes.

Pero dado que algunos miembros del consejo se oponen a un taper temprano, el banco central podría decidir en su lugar ofrecer sólo un lenguaje vago comprometiéndose a reducir las futuras compras de bonos. Tales promesas pueden incluirse en la declaración de política del BOJ o hacerse en comentarios de Ueda en su sesión informativa posterior a la reunión.

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?

Con una inflación que supera su objetivo del 2%, el Banco de Japón planea subir los tipos de interés a corto plazo de forma constante hasta niveles que ni enfríen ni sobrecalienten la economía, lo que los analistas consideran entre el 1% y el 2%. Eso significa subir los tipos varias veces en los próximos años desde el rango actual del 0-0,1%.

Durante el proceso, el Banco de Japón debe empezar a reducir su enorme balance, que estima que hace bajar los costes de los préstamos a largo plazo en torno al 1%, para garantizar que las futuras subidas de tipos sean eficaces a la hora de reducir el grado de apoyo monetario.

El BOJ tiene un largo camino por recorrer. Con un 125% del producto interior bruto (PIB) de Japón, su balance es cinco veces mayor que el de la Reserva Federal en términos de relación con el PIB. Eso significa que tiene que empezar a reducirlo bastante pronto, según los analistas.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?

La grave situación fiscal de Japón significa que el Banco de Japón debe evitar provocar fuertes subidas de los rendimientos que dispararían el coste de financiación de la enorme deuda pública del país.

Años de intervención a ultranza por parte del BOJ han hecho que los participantes en el mercado de bonos se acostumbren a su enorme presencia, lo que significa que incluso ligeras señales de reducción podrían desestabilizar los mercados.

Por ello, el BOJ no seguirá los pasos de la Fed, que redujo su balance según un calendario fijo y predeterminado desde un máximo de casi 9 billones de yenes a 7,4 billones en marzo.

En su lugar, el Banco de Japón seguirá indicando la cantidad de bonos que comprará mensualmente y asegurará a los mercados que cualquier reducción será gradual. También mantendrá su promesa de intervenir en el mercado si las subidas de los rendimientos son demasiado bruscas.

(1 $ = 156,8400 yenes)