Existen dos tipos principales de índices bursátiles: los ponderados por capitalización bursátil (IBEX 35, CAC 40, DAX, Euro Stoxx, S&P 500...) y los ponderados por precios (Dow Jones, Nikkei 225).

1. Índices ponderados por capitalización bursátil

La gran mayoría de los índices bursátiles del mundo están ponderados por la capitalización flotante. Esto significa que cada empresa tiene un peso en función de la parte de su capital disponible para su compra o venta en los mercados. Por lo tanto, se excluyen las acciones que están en manos de accionistas estables, como el Estado, los fundadores o los inversores estratégicos. Cuanto mayor es la capital flotante de una empresa, mayor es su influencia en la rentabilidad del índice. Así, Schneider Electric puede tener más peso que LVMH en el CAC 40, aunque su capitalización total sea inferior: la primera tiene un capital flotante superior al 90%, mientras que la segunda está muy controlada por la familia Arnault.

Ninguna empresa puede tener un peso superior al 15% en el índice. Actualmente, la primera ponderación, Schneider Electric, representa el 7,4% del CAC 40.

En cuanto a la selección de los valores aptos para formar parte del CAC 40, Euronext tiene criterios muy precisos. Las empresas deben cotizar en euros en Euronext París, ser objeto de cotización continua y, si su mercado de referencia es extranjero, deben acreditar una actividad significativa en Francia, en términos de activos, empleo o volumen de negociación de productos derivados. A esto se añaden algunos requisitos de liquidez, como que la rotación del capital flotante sea al menos del 20% durante doce meses en las revisiones anuales, del 30% para las nuevas incorporaciones en las revisiones trimestrales y del 10% para las empresas que ya figuran en el índice.

Las revisiones del CAC 40 se realizan cuatro veces al año —en marzo, junio, septiembre y diciembre— y una vez al año se hace una más exhaustiva en septiembre. Estas actualizaciones se basan en el análisis de datos cerrados aproximadamente un mes antes de la fecha de examen. Las empresas se clasifican según dos criterios combinados: la capitalización flotante y el valor total de las operaciones bursátiles en los últimos doce meses.

Tras esta clasificación, se seleccionan las 35 primeras empresas que compondrán el CAC 40. Sin embargo, para evitar cambiarlas con excesiva frecuencia, se establece una zona de amortiguación que va del puesto 36 al 45, lo que permite mantener en el índice a las empresas que ya forman parte de él, aunque hayan salido por poco de la lista de las 35 principales.

Por último, aunque el proceso está muy regulado, el Consejo Científico de los Índices se reserva un margen de intervención. Puede ajustar la composición final si ello permite garantizar una mejor representatividad sectorial (por ejemplo, para evitar la sobrerrepresentación de un sector concreto), la estabilidad del índice o una mayor liquidez para los inversores que lo replican.

Sin embargo, los índices de capitalización se diferencian en algunos matices. Por ejemplo, el DAX alemán es un índice que incluye el reparto de dividendos de las empresas que lo componen. Por lo tanto, para tener una base de comparación razonable, hay que compararlo con el CAC 40 con reinversión de dividendos. A continuación se muestra la rentabilidad del DAX frente al CAC 40 con reinversión de dividendos y el CAC 40 durante un periodo de 10 años.

2. Índices ponderados por precios

Estos índices son menos habituales. Solo se conocen dos: el Dow Jones y el Nikkei 225 (Japón). Recuerdan la época en la que no se disponía de datos sobre capitalización.

El índice funciona dando más peso a las acciones cuyo precio unitario es más elevado. No tiene en cuenta el tamaño real de las empresas en cuestión. En concreto, cada título influye en el índice en proporción directa a su cotización bursátil: una acción cotizada a 500 dólares tendrá cinco veces más efecto que una acción a 100, aunque esta última represente una empresa mucho más grande. El cálculo se realiza mediante la media aritmética de los precios, ajustada mediante un divisor —el Dow Divisor— que tiene en cuenta las divisiones y otras operaciones técnicas. En el Dow Jones, las principales ponderaciones son, por orden, Goldman Sachs, Microsoft, Home Depot, Visa, Sherwin-Williams, Caterpillar, McDonald, UnitedHealth, American Express y Amgen.

3. Nuevos formatos de índices

Desde hace varios años están apareciendo nuevas formas de índices, utilizados especialmente en la gestión pasiva y los ETF temáticos. Entre ellos, los índices equiponderados ofrecen un enfoque sencillo: cada valor tiene el mismo peso. Esto permite diluir la influencia de las grandes capitalizaciones y obtener una visión más equilibrada de la rentabilidad global. Es el caso del S&P 500 Equal Weight, en el que todas las empresas, grandes o pequeñas, tienen el mismo peso. Además, existen otros índices denominados «smart beta», que se construyen sobre criterios fundamentales: beneficios, dividendos, flujos de caja, volatilidad, criterios ESG, etc. La idea es ponderar los valores en función de sus cualidades financieras o no financieras, y no en función de su peso en el mercado. Estos índices, como el MSCI World Minimum Volatility Index o el FTSE High Dividend Yield, por ejemplo, permiten filtrar determinadas características consideradas más interesantes en función del perfil del inversor.