Al final, fue un verano turbulento para los mercados financieros, con el IBEX35 volviendo a sus mínimos de principios de julio.
 
Los resultados trimestrales en Estados Unidos superaron en general las expectativas, con un descenso de los beneficios de las empresas del S&P500 en torno al 5,2% en el segundo trimestre (frente a una previsión inicial del -7%). Sin embargo, los rendimientos de los bonos siguieron subiendo gracias a los buenos datos macroeconómicos de Estados Unidos, que hicieron temer un nuevo endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal. Al mismo tiempo, la salud de la economía china suscita serias preocupaciones, y las medidas anunciadas por Pekín para apoyar la actividad no parecen estar a la altura de las expectativas del mercado. 
 
Así pues, los principales índices se esfuerzan por recuperar el equilibrio, sobre todo cuando Wall Street muestra signos de febrilidad. 
 
El periodo estival toca a su fin, pero es probable que persista la volatilidad a la espera de una mayor visibilidad. 
 
En términos gráficos, el IBEX35 sigue consolidándose dentro del rango de 9254/9500 puntos que persiste desde principios de año. La zona de los 9200 puntos, correspondiente al mínimo de cierre de principios de julio, deberá generar una reacción positiva o se arriesga a nuevos descensos, que podrían empujar rápidamente al índice de París hacia los 9150/9100 puntos. 
 
Un retorno por encima de los 9400 puntos sería, no obstante, un primer indicio positivo.