Este repunte sitúa a los mercados emergentes en el tercer puesto entre las clases de activos con mejores resultados del semestre, por detrás del bitcoin (+16%) y el oro (+25%). Y, aún más importante, superaron en 8 puntos al índice MSCI World, que sigue la evolución de los mercados desarrollados, lo que supone un cambio radical que está redefiniendo los flujos de inversión mundiales.
En 2025, el índice MSCI Emerging Markets seguirá estando dominado por un puñado de gigantes asiáticos. China representa por sí sola casi el 29% del selectivo, seguida de India (18,6%), Taiwán (18,3%) y Corea del Sur (9,6%). En conjunto, los cuatro países representan más del 75% de la capitalización total, muy por delante de Brasil, el quinto país más grande, con solo un 4,3%. En este artículo nos ocuparemos de estos cinco países, que dictan en gran medida la tendencia del índice.

La caída del dólar impulsa el repunte de los mercados emergentes
¿Qué lo ha provocado? En parte, es una cuestión monetaria. El dólar estadounidense cayó alrededor de un 10,5% en la primera mitad del año, y esta debilidad actuó como un catalizador para los activos de los mercados emergentes. Cuando el dólar cae, las divisas de los mercados emergentes respiran, sus deudas se vuelven más fáciles de pagar… y, sobre todo, los rendimientos del dólar sobre las acciones locales se disparan automáticamente. Como resultado, los inversores internacionales, que se habían mantenido cautelosos durante meses, están volviendo al juego en tropel.
Esta ola de entradas de capital no se debe únicamente al efecto del tipo de cambio, porque las empresas de mercados emergentes también gozan de una excelente salud. Las cifras hablan por sí solas. En 2025, las ganancias previstas para las empresas del índice MSCI EM aumentarán un 17%, muy por delante de las de las empresas de los mercados desarrollados. Y esta tendencia al alza no va acompañada de excesos: la relación precio/beneficio de las acciones de los mercados emergentes sigue siendo modesta, en torno a las 12 veces, lo que representa un descuento del 40% en comparación con las acciones estadounidenses. En otras palabras, los mercados emergentes están creciendo con fuerza y siguen siendo baratos.
Esta diferencia de valoración se explica por años de baja rentabilidad. Pero esta vez, los factores internos están recuperando el protagonismo y los inversores se decantan cada vez más por mercados más dinámicos, más baratos y mejor posicionados para captar el crecimiento mundial futuro.
El entorno macroeconómico también es favorable a los mercados emergentes. La brecha de crecimiento entre las economías emergentes y las desarrolladas sigue siendo sólida (+2,5 puntos). La mayoría de los bancos centrales de los mercados emergentes, que actuaron con rapidez para controlar la inflación en 2022-2023, pueden ahora relajar la política monetaria, lo que impulsará la demanda interna. Al mismo tiempo, los flujos mundiales se están desplazando hacia regiones con un alto potencial de recuperación, un amplio margen de crecimiento y, a menudo, menos presión política que en los países del G7.
🇨🇳 China: el gran despertar del dragón tecnológico
Tras años de tensión, incertidumbre y repetidas regulaciones, China está regresando con fuerza a los mercados bursátiles mundiales. En 2025, el índice MSCI China ha subido un 15,5% en los primeros seis meses, convirtiéndose en uno de los pilares de la recuperación de los mercados emergentes. Este regreso está impulsado por el sector tecnológico, un claro giro político hacia el crecimiento y el deseo de restaurar la confianza en la economía.
¿Qué ha provocado este cambio de rumbo? Ha venido de Pekín. A principios de año, el Gobierno chino puso en marcha una serie de medidas de estímulo para reactivar una economía en desaceleración. Entre las prioridades figuraban el impulso del consumo interno, la estabilización del sector inmobiliario, afectado por la crisis, y la revitalización del mercado bursátil.
Sin embargo, sobre todo se envió una señal clara al mercado: la era de las regulaciones contra los gigantes digitales parece haber quedado atrás. Alibaba, Tencent, Meituan… nombres que hace solo un año aterrorizaban a los inversores están recuperando su esplendor. Pekín ha descongelado sus relaciones con el sector tecnológico, suavizando las restricciones normativas y apoyando la innovación, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial.
Como resultado, las principales acciones tecnológicas chinas están repuntando con fuerza, dando nuevos bríos a un índice chino que llevaba mucho tiempo abandonado. El rendimiento de la bolsa china no se debe solo a un repunte técnico; también se ve respaldado por unas valoraciones históricamente bajas a principios de año, que atrajeron a gestores en busca de valor en los mercados emergentes.
Al mismo tiempo, las medidas de estímulo fiscal introducidas por las autoridades —en forma de gasto público, flexibilización monetaria e incentivos a la inversión interna— han respaldado los volúmenes del mercado y restaurado la imagen de la bolsa china entre los inversores extranjeros.
Un mercado en recuperación… pero que inspira confianza. A pesar de los persistentes vientos en contra —un sector inmobiliario que sigue frágil, las tensiones comerciales latentes con Estados Unidos y la desconfianza geopolítica en determinadas zonas—, los últimos datos macroeconómicos muestran una estabilización de los indicadores. El consumo se está recuperando lentamente, la industria está recuperando impulso y las señales enviadas por el Banco Popular de China son claras: la prioridad es el crecimiento, no seguir la ortodoxia monetaria.
En este contexto, los flujos están volviendo a China a gran escala, que sigue siendo el país más importante del índice MSCI EM. Y este impulso podría continuar, dado el significativo margen de mejora.

🇮🇳 India: crecimiento robusto, estabilidad política y capital privado
No es un año de fuegos artificiales para el mercado bursátil indio, pero el país sigue ascendiendo de forma lenta pero segura en el exclusivo club de los mercados emergentes más fuertes de 2025. Con el índice Sensex rondando los 85.000 puntos y un aumento del 8% desde enero, la India confirma su lugar como pilar de las economías con alto potencial.
La India está cosechando por fin los frutos de su cambio industrial estratégico. Al centrarse en la producción local, el país se está posicionando como una alternativa a China en las cadenas de suministro mundiales. Teléfonos inteligentes, electrónica, productos químicos pesados: la inversión extranjera directa sigue superando los 80.000 millones USD al año y está más diversificada que nunca.
La diplomacia económica sigue el mismo camino: campañas para atraer inversores, la cumbre «Make in India», la movilización en torno a la estrategia China +1… La India se está convirtiendo en una opción obvia para las multinacionales.
El Sensex no se está disparando. Avanza metódicamente. El mercado bursátil indio no es barato ni está eufórico, sino que se basa en fundamentos sólidos: un fuerte crecimiento orgánico, un perfil demográfico prometedor, una estabilidad política poco común y una base industrial en expansión.
Por lo tanto, los inversores globales siguen prefiriendo la India a otros mercados de su categoría. Es justo dada la trayectoria excepcional del país, uno de los pocos emergentes que combina un rápido crecimiento con una estrategia industrial coherente.

🇹🇼 Taiwán: líder tecnológico de los mercados emergentes
En 2025, Taiwán será uno de los principales mercados emergentes. El índice MSCI Taiwán subió un 11% en los primeros seis meses del año, respaldado por un fuerte repunte de los semiconductores y una reasignación estratégica de los inversores hacia las economías asiáticas intensivas en tecnología. El índice Taiex ha batido numerosos récords históricos, impulsado por una combinación poco habitual de fundamentos sólidos, estabilidad macroeconómica y liderazgo industrial mundial.
Se espera que el crecimiento del PIB alcance el 3,4% en 2025, lo que supone una fuerte aceleración con respecto a años anteriores. Tres factores impulsan esta recuperación: el fuerte repunte del comercio mundial de componentes electrónicos, el aumento de la inversión en la fabricación de chips y la sólida demanda interna. En un mundo en el que se están redefiniendo las cadenas de suministro, Taiwán se está posicionando como un proveedor de confianza, especialmente ante las tensiones entre China y Estados Unidos. Muchas empresas mundiales están eligiendo ahora la isla como alternativa a China continental para garantizar su producción.
El entorno macroeconómico también es una ventaja. La inflación se mantiene por debajo del 2%, el banco central mantiene su tipo de interés de referencia en el 1,875% y la deuda pública sigue por debajo del 40% del PIB. En otras palabras, Taiwán sigue siendo uno de los pocos mercados emergentes que combina crecimiento, prudencia fiscal y credibilidad monetaria. El dólar taiwanés (TWD) se ha apreciado alrededor de un 5% frente al USD desde enero, impulsado por un superávit comercial estructural y una entrada sostenida de capitales. Este fortalecimiento del TWD aumenta la rentabilidad para los inversores internacionales, al tiempo que refleja la fortaleza de la economía.
Pero el verdadero motor sigue siendo, por supuesto, la tecnología. Taiwán representa por sí solo más del 45% de la capitalización del Taiex en el sector de los semiconductores. A la cabeza se encuentra TSMC, el gigante mundial de la fabricación de chips, que está viendo cómo sus beneficios se disparan gracias a la explosiva demanda de chips avanzados para inteligencia artificial, centros de datos, teléfonos inteligentes y vehículos eléctricos. El precio de sus acciones ha subido más de un 35% desde enero.
En torno a TSMC se articula un sólido ecosistema tecnológico. Empresas como MediaTek, ASE Technology, UMC y Realtek están aprovechando al máximo el auge del 5G, la automatización y las crecientes necesidades de potencia informática. Las inversiones en I+D se cuentan por miles de millones y la isla cuenta con el apoyo activo de Estados Unidos y Europa, que buscan diversificar sus cadenas de suministro para alejarse de China.

🇰🇷 Corea del Sur: el discreto regreso de la Bolsa de Seúl
En 2025, la bolsa surcoreana se ha consolidado como una de las más rentables del mundo, con ganancias de alrededor del 28% desde enero. Este auge se ha visto impulsado por una serie de reformas estructurales, un entorno político más tranquilo y la entrada masiva de inversiones extranjeras. Durante mucho tiempo infravalorada por el escepticismo persistente sobre su gobierno corporativo, la bolsa surcoreana parece haber dado un giro de 180 grados.
Uno de los principales motores de este impulso es la silenciosa pero profunda transformación del capitalismo coreano. Desde 2023, las autoridades han estado presionando a los conglomerados para que recompensen más generosamente a los accionistas. El resultado son mayores dividendos, recompra de acciones y esfuerzos de reducción de la deuda que están restaurando la confianza de los inversores. Esta disciplina financiera, combinada con las reformas de gobernanza, está empezando a borrar el famoso «descuento coreano», el descuento estructural que han sufrido históricamente las acciones del país.
Aunque Corea sigue muy expuesta a la «tecnología dura» (chips electrónicos, baterías, componentes), se ha beneficiado enormemente del repunte previsto en el sector de los semiconductores y del auge de los vehículos eléctricos. La recuperación es aún más impresionante si se tiene en cuenta que el won surcoreano se apreció un 12% frente al USD en el segundo trimestre, lo que impulsó automáticamente el rendimiento de la moneda para los inversores extranjeros.
Otro factor clave es que el clima político se ha calmado tras varios años de inestabilidad, lo que ha disipado parte de la incertidumbre regulatoria y estratégica que rodeaba a las grandes empresas locales. Los inversores internacionales, en busca de mercados atractivos en un entorno de tipos de interés más moderados, han vuelto en masa a Seúl.

🇧🇷 Brasil: materias primas, disciplina fiscal y recuperación del favor de los inversores
Brasil se ha recuperado en 2025. El índice MSCI Brasil registró una sólida ganancia del 16% durante el semestre, ganándose de nuevo la confianza del mercado tras un 2023 más incierto. En un contexto de retorno a la ortodoxia fiscal y auge de las exportaciones, la bolsa brasileña retomó su papel de motor del crecimiento de la región, arrastrando consigo a toda América Latina.
El primer cambio notable es que la retórica presupuestaria de Brasilia ha cambiado radicalmente. El Gobierno ha adoptado una postura más rigurosa, anunciando límites de gasto creíbles y avanzando en una reforma fiscal fundamental. Estas señales de seriedad han tranquilizado a los inversores, que aún se estaban recuperando de la agitación política y de la preocupación por una deriva hacia el populismo. La confianza se ha restablecido gradualmente y el capital ha vuelto.
El momento no podía ser más oportuno: los precios del mineral de hierro, la soja, el petróleo y el azúcar, pilares de las exportaciones brasileñas, se mantuvieron fuertes en el primer semestre de 2025. ¿El resultado? Las empresas mineras y agroalimentarias brasileñas superaron todas las expectativas y registraron beneficios récord gracias a la fuerte demanda china. El repunte del comercio exterior impulsó los ingresos públicos y mejoró las cuentas de las empresas locales más destacadas.
Otro factor favorable fue la moderación de la inflación, que volvió a situarse dentro del rango objetivo del banco central. Como consecuencia lógica, ahora se prevé el fin del ciclo de subidas de tipos e incluso el inicio de un ciclo de flexibilización. Esta perspectiva ha dado un impulso al crédito y ha sostenido el consumo, al tiempo que ha atraído flujos financieros extranjeros en busca de activos con un fuerte potencial alcista.
El real brasileño se estabilizó tras su colapso en 2023, lo que redujo el riesgo cambiario y estimuló la inversión extranjera. Las acciones brasileñas se mantuvieron baratas, con múltiplos bajos en comparación con los mercados desarrollados, lo que amplió el atractivo de un mercado ya respaldado por sólidas tendencias a largo plazo, como la agroindustria, la digitalización y la tecnología financiera. Los inversores ven esto como una apuesta estructural por el crecimiento.
Brasil no fue el único que brilló. Impulsada por la misma dinámica (materias primas, monedas fuertes), toda la región latinoamericana experimentó un auge: 25% en el índice MSCI Latin America, 33% para Colombia en el primer trimestre y 17,8% para Chile. En un mundo que busca la diversificación geográfica y el crecimiento fuera del modelo occidental, Latinoamérica vuelve a estar en el punto de mira de los inversores globales.

Con un crecimiento del +14%, los mercados emergentes han regresado con fuerza en 2025, impulsados por unos fundamentos sólidos, unas divisas dinámicas y una reasignación global del capital. Pero, a pesar de este espectacular repunte, siguen por detrás de los dos activos estrella del semestre: el bitcoin (+16%), impulsado por el apetito especulativo, y el oro (+25%), activo seguro por excelencia en un mundo incierto.
El mensaje de los mercados es claro: la diversificación geográfica y temática es más importante que nunca.

Dibujo de Amandine Victor




















