LA HABANA, 30 sep (Reuters) - Los cubanos salieron a las calles el jueves por la noche para golpear cacerolas y protestar en varios barrios de la capital, La Habana, mientras el país entraba en su tercer día de apagones tras el paso del huracán Ian.

El huracán, que se desplaza hacia el norte a lo largo de la costa sureste de Estados Unidos, provocó el colapso de la red eléctrica cubana previamente esta semana, dejó sin energía a la isla de 11 millones de habitantes y arrasó casas y campos agrícolas.

Para algunos cubanos, que ya sufren la escasez de alimentos, combustible y medicinas, el prolongado apagón fue la gota que colmó el vaso.

Jorge Luis Cruz, del barrio de El Cerro, en La Habana, estaba en la puerta de su casa el jueves por la noche golpeando una olla de metal y gritando con rabia. En las calles aledañas a su casa se oía a decenas de personas golpeando cacerolas desde terrazas y tejados en la oscuridad.

"Esto no funciona, ya basta", dijo Cruz a Reuters. "Toda mi comida está podrida. ¿Por qué? Porque no tenemos electricidad".

Cruz comentó que su familia no quería que saliera a la calle por miedo a que lo llevaran a la cárcel. "Que me lleven", dijo.

Las protestas en las calles de la Cuba comunista son muy poco frecuentes. El pasado 11 de julio, concentraciones antigubernamentales, las mayores desde la revolución del exlíder cubano Fidel Castro en 1959, sacudieron a la isla.

La policía detuvo a más de 1.000 personas, según estimaciones de grupos de derechos humanos, y cientos de manifestantes siguen en la cárcel, según cifras oficiales.

El gobierno cubano afirma que las personas que encarceló fueron juzgadas justamente y declaradas culpables de vandalismo, agresión y, en algunos casos, sedición. Sin embargo, los grupos de derechos humanos afirman que fueron sometidos a juicios falsos y encarcelados injustamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión y de protesta.

Un periodista de Reuters confirmó la existencia de cacerolazos y pequeños grupos que protestaban pacíficamente en la calle en otras zonas de la ciudad.

Los informes en las redes sociales también mostraron pequeñas protestas en toda La Habana, y en algunas provincias, desde el jueves por la tarde hasta la madrugada del viernes.

Las comunicaciones por Internet, por teléfono móvil y fijo, parecieron caer en toda La Habana poco antes de las 21.00 hora local (0100 GMT del viernes). Las comunicaciones permanecieron cortadas hasta alrededor de las 3.00 del viernes (0700 GMT).

No estaba claro por qué se habían caído las comunicaciones. El gobierno cubano no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios sobre la situación.

En La Habana, los cacerolazos parecían coincidir con las zonas sin electricidad. En el resto de la ciudad, las calles estaban muy tranquilas.

Las autoridades habían anunciado más tempranoe el jueves avances en el restablecimiento de la electricidad en La Habana, donde las luces volvieron a encenderse en diferentes barrios de la capital. Sin embargo, algunas partes de la ciudad, las provincias periféricas y vastas zonas del oeste de Cuba seguían a oscuras.

Las temperaturas sofocantes y los abundantes mosquitos -combinados con la amenaza del dengue- tenían los nervios a flor de piel.

"Es todo una mentira, no consiguen nada. Todavía no tenemos luz y nadie nos dice por qué", dijo Tiare Rodríguez, de 54 años, residente del barrio 10 de Octubre de La Habana. Se había unido a un pequeño grupo que golpeaba ollas y se movía por la calle, con demasiado calor para permanecer en su casa.

"Nuestra comida se está desperdiciando, la leche de nuestros hijos se ha perdido. ¿Quién la repondrá?", preguntó. "Nadie".

(Reporte de Dave Sherwood, Mario Fuentes y Nelson Gonzalez en La Habana, Editado en Español por Ricardo Figueroa)

Por Dave Sherwood