El fabricante de café Lavazza solicitó este miércoles que la Unión Europea retrase un año más la entrada en vigor de su ley contra la deforestación, argumentando que su aplicación perjudicaría a los productores de África y Centroamérica y provocaría un aumento de los precios.
La propuesta legislativa, que busca poner fin al estimado 10% de la deforestación global impulsada por el consumo europeo, obliga a las empresas que importan productos como soja, carne de vacuno, cacao, café y sus derivados a demostrar que sus cadenas de suministro no contribuyen a la destrucción de los bosques mundiales, bajo amenaza de fuertes multas.
"Pedimos que la legislación, especialmente en lo que respecta al café, se posponga un año más", declaró Giuseppe Lavazza, presidente de la compañía, ante periodistas en un evento celebrado en Londres.
Según Lavazza, la industria del cacao está mejor preparada que la del café debido a que cuenta con menos países productores.
El presidente advirtió que la nueva ley podría tener un impacto más negativo en el mercado del café que los propios aranceles, y añadió que sería muy difícil para países como Etiopía cumplir con las nuevas normas por la falta de claridad en la propiedad de la tierra.
La postura de Lavazza se suma a la expresada este mes por Mondelez, matriz de la chocolatera Cadbury.
No obstante, estas opiniones contrastan con las de empresas como Nestlé, el mayor fabricante mundial de alimentos envasados, que la semana pasada envió una carta a la Comisión Europea en apoyo a la normativa de deforestación. Un retraso, según la misiva vista por Reuters, dañaría la credibilidad de la UE.
"Cualquier aplazamiento o debilitamiento crearía un peligroso vacío regulatorio, supondría un retroceso político y económico, y penalizaría a las empresas que llevan años invirtiendo en abastecimiento responsable", afirmaron en la carta, firmada por compañías como Nestlé, Ferrero y Danone.
Las organizaciones medioambientales también rechazan cualquier intento de posponer o suavizar la legislación.
"Reabrir la ley ahora sería catastrófico para la reputación de la UE como socio comercial y enviaría una señal desastrosa de cara a la COP30 en Brasil", señaló Hannah Mowat, coordinadora de campañas de Fern.
La UE ya ha retrasado la entrada en vigor de la ley un año, hasta diciembre de 2025, tras las quejas de socios comerciales como Brasil y Estados Unidos, y ha suavizado las normas de información tras las críticas del sector.



















