Recuperado desde que se convirtió en una causa perdida, el grupo protagonizó un repunte bursátil excepcional entre el otoño de 2023 y el de 2025; un período en que su valoración prácticamente se duplicó

Lo cierto es que, pese a la complicada situación judicial, resultaba llamativo ver a un líder industrial de rentabilidad estratosférica valorado como lo estaba, a apenas 8 veces los beneficios. Véase, a este respecto, 3M Company: Otra megacapitalización bajo presión y 3M Company: ¿Salir del bache?

Como señalábamos en nuestro comentario anterior de resultados, el gran desafío de 3M sigue siendo recuperar el crecimiento orgánico. Y es que, pese a unos presupuestos de I+D elevados —y que podrían seguir aumentando—, esa palanca lleva demasiado tiempo fallando en el grupo.

El pasado año pasado no sucedió. El crecimiento sigue sin aparecer; incluso es negativo si se descuenta la inflación, mientras la estructura de costes sí acusa los efectos de esa misma inflación, pero en sentido contrario. En consecuencia, el beneficio de explotación retrocede de forma notable y, en la última línea, los litigios castigan con mayor dureza el resultado neto.

El flujo de efectivo libre repunta hasta los 1.400 millones USD, frente a 600 millones un año antes por estas fechas. Sumado a la monetización de equivalentes de caja que figuraban en balance, el grupo de Minneapolis genera 3.600 millones USD en el ejercicio, lo que le permite financiar 3.200 millones en recompras de acciones y amortizar 700 millones de deuda, con una tesorería que, al final, ha disminuido en algo menos de 400 millones.

Así, 2024 y 2025 quedan como sus dos peores ejercicios en veinte años. Pero, a diferencia de lo que ocurría en otoño, la valoración actual presupone una rápida normalización de los resultados y un rápido regreso a la capacidad de generar beneficios de antaño.

Marketscreener señala que ocho de los diez principales accionistas institucionales del grupo han reducido ligeramente su participación en los últimos tiempos, con la notable excepción de JP Morgan y del fondo soberano noruego, que sí la han incrementado.