Según fuentes cercanas al caso citadas por el New York Times, la fiscalía federal del distrito de Columbia ha abierto una investigación penal contra el gobernador de la Reserva Federal sobre la renovación de la sede de la Fed y un posible perjurio durante su comparecencia ante el Congreso el pasado mes de junio.

Ayer, el propio Jerome Powell indicó que la Reserva Federal había recibido el viernes citaciones del Departamento de Justicia para testificar ante un gran jurado, un paso previo a posibles acusaciones. En un vídeo poco habitual, publicado en la página web de la Fed, Powell denunció que se trataba de un «pretexto» para elevar la presión sobre el banco central a fin de que cumpla las demandas del presidente estadounidense.

De hecho, desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha estado presionando a la Fed para que baje los tipos de interés. Comenzó la primavera pasada amenazando con despedir a Powell, antes de acusarlo de ser el responsable de los sobrecostes en la renovación de la sede de la entidad. Finalmente, en agosto despidió a Lisa Cook por acusaciones de fraude hipotecario. Sin embargo, la justicia la ha autorizado temporalmente a conservar su cargo y el caso se encuentra ahora en el Tribunal Supremo.

La dimisión como objetivo

El domingo por la noche, Trump negó tener conocimiento de las medidas tomadas por el Departamento de Justicia. «No sé nada al respecto», declaró a la cadena de televisión NBC News. «Pero [Powell] no es muy bueno en la Reserva Federal, y no es muy bueno construyendo edificios», añadió. Pero no engaña a nadie, pues el Ministerio de Justicia, dirigido por Pam Bondi y con Todd Blanche, antiguo abogado personal de Trump, como número dos, está a las órdenes del presidente estadounidense.

¿A qué se debe la acusación? Por un lado, el mandato de Powell termina el próximo 15 de mayo y todo el mundo está esperando que Trump nombre a su sucesor. Sobre todo porque, con la expiración del mandato de Stephen Miran el 31 de enero, Trump podrá colocar en la junta de la Fed a quien sucederá a Jerome Powell en mayo. Sin embargo, Powell seguirá siendo miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed hasta enero de 2028. Históricamente, los presidentes de la Fed dimiten al final de su mandato, pero Powell puede optar por permanecer en la junta después de mayo.

Por lo tanto, la Administración de Trump está tratando de ejercer la máxima presión sobre Powell para que dimita. Pero es precisamente el hecho de que se ponga en cuestión la independencia de la Fed desde hace casi un año lo que, en realidad, podría animar a Powell a quedarse. Al menos, eso sugiere el vídeo de anteayer. «Sean cuales sean las posibilidades de que Powell permanezca en el cargo, da la impresión de que acaban de aumentar», comentaron desde Renaissance Macro. Jerome Powell cuenta además con el índice de aprobación más alto entre las principales figuras políticas de Washington, según una encuesta de Gallup.

Esta nueva ofensiva contra la Fed no parece, en cualquier caso, gustar a todos los republicanos. El senador Thom Tillis, miembro de la Comisión Bancaria del Senado, declaró que se opondría a cualquier nombramiento en la Fed «hasta que esta cuestión jurídica no se haya resuelto completamente». Los gobernadores de la Fed los nombra el presidente del Gobierno, pero después el Senado debe confirmarlos.

En los mercados, este nuevo ataque contra la independencia de la Fed vuelve a impulsar el oro al alza. Esta mañana, la onza del metal amarillo superó la barrera de los 4.600 USD.