En los seis primeros meses del año, Adyen registró un aumento de su facturación neta del 20%, hasta los 1.090 millones EUR. La plataforma de pagos, que permite procesar transacciones físicas y digitales en todo el mundo, sigue ampliando sus volúmenes con sus clientes actuales, especialmente en el segmento del comercio unificado (+35%) y en sus ofertas de plataformas (+32%). Sin embargo, el fin de una exención arancelaria en Estados Unidos ha lastrado a los comerciantes electrónicos, mientras que la depreciación del dólar ha reducido la contribución de los ingresos internacionales (el 42% de los ingresos se denominan en divisas distintas del euro).

El EBITDA semestral se situó en 543,7 millones EUR, con un margen del 50%, también ligeramente por debajo de las expectativas (550,8 millones EUR). La dirección prevé una expansión del margen en 2026, pero a un ritmo más moderado que este año.

En abril, Adyen aún esperaba una ligera aceleración anual de sus ingresos, siempre que el crecimiento del volumen de mercado se mantuviera estable. Ahora, la empresa considera este escenario «poco probable» y prevé una desaceleración continua hasta finales de año. No obstante, mantiene su objetivo de crecimiento anual de entre el 20 y el 30% hasta 2026, gracias a su diversificación geográfica y sectorial.

A la empresa, entre cuyos clientes cuenta con Uber y Spotify, le beneficia tener una presencia fuera de Europa más amplia que sus competidores Worldline o Nexi. Pero esta fortaleza también constituye una debilidad a corto plazo, ya que la hace más vulnerable a las fluctuaciones cambiarias y a las tensiones comerciales.

A pesar de estos contratiempos, varios elementos apuntan a una recuperación gradual: una base de comparación más favorable a partir del verano, ganancias de mercado en el comercio unificado e iniciativas para ampliar la oferta (emisión de tarjetas, financiación, gestión de cuentas para pymes). En general, los analistas siguen confiando en la capacidad del grupo para reactivar su crecimiento orgánico y defender sus márgenes, aunque el mercado podría seguir reaccionando negativamente si se produce un nuevo retraso en el ritmo de crecimiento de los ingresos.

La valoración, reducida a unas 40 veces los beneficios, sigue siendo elevada. Sin embargo, ahora es claramente inferior a la media de los últimos años, lo que parece estar plenamente justificado a la luz de los últimos anuncios.