Los valores tecnológicos intentan el rebote tras una jornada aciaga para los fabricantes de chips, mientras el petróleo ha vuelto a situarse por debajo de los 80 USD por barril: los inversores interpretan el posible acuerdo provisional entre Washington y Teherán como un motivo para volver a asumir riesgos. Los operadores han encontrado un nuevo foco de atención, y su nombre es Kevin Warsh.

Se espera mayoritariamente que la Reserva Federal mantenga hoy los tipos de interés sin cambios, por lo que la decisión en sí es casi irrelevante. El verdadero acontecimiento será la primera comparecencia de Warsh como presidente de la institución. Los mercados no quieren saber si los tipos se moverán, sino qué puede esperarse de la Reserva Federal a partir de ahora.

Warsh llega en una posición incómoda. Fue elegido por Trump tras haber criticado a la Reserva Federal y defendido en el pasado una bajada de tipos. Sin embargo, el comité que ahora preside no parece estar por la labor de aplicar recortes. El riesgo de inflación no ha desaparecido, los precios de la energía se han mostrado volátiles y algunos responsables del organismo siguen hablando más de posibles subidas de tipos que de un alivio monetario.

Warsh debe demostrar hoy que puede satisfacer a una Casa Blanca que pide dinero barato sin alarmar a los inversores en bonos, que generalmente prefieren banqueros centrales previsibles, independientes y alérgicos a la improvisación. El margen de maniobra es estrecho. El cargo de presidente de la Reserva Federal suele parecer todopoderoso desde fuera, pero en la mesa de decisiones sigue siendo un voto entre doce. Las proyecciones actualizadas sobre inflación, crecimiento y tipos de interés podrían ser tan reveladoras como las propias palabras de Warsh.

El mercado, lógicamente, desea ver su versión más amable. Los inversores esperan que califique el reciente choque energético como algo transitorio, que evite mostrarse ansioso por subir los tipos y que deje abierta la puerta a que el coste de los préstamos pueda reducirse más adelante.

El petróleo está ayudando. El barril de Brent ha caído hasta el entorno de los 79 USD, cerca de sus niveles más bajos desde el inicio del conflicto con Irán, tras las informaciones que apuntan a que Estados Unidos permitiría a Irán retomar la venta de crudo y combustible una vez firmado el acuerdo interino. El pacto también parece incluir medidas para aliviar los bloqueos en el estrecho de Ormuz. Si los flujos energéticos se normalizan con rapidez, la presión inflacionista podría ceder. La Agencia Internacional de la Energía incluso ha advertido de que, si la paz se consolida, la oferta de petróleo podría crecer mucho más rápido que la demanda.

En Wall Street, las acciones de SpaceX continúan su ascenso tras la salida a bolsa de la semana pasada y volvían a subir antes de la apertura. Swissquote calificó este repunte como una señal de alerta para el sector tecnológico, argumentando que las valoraciones están alcanzando niveles que carecen de sentido. Intel, Broadcom y Micron recuperaron algo de terreno en las operaciones previas a la apertura, después de que el índice de semiconductores de Filadelfia sufriera su segundo peor día del año. Intel también ofreció un dato concreto a los inversores: anunció que su proceso de fabricación 18A-P ha entrado en fase de producción de riesgo, un paso crucial en su intento de sanear un negocio que ha estado perdiendo liquidez. Es posible que Wall Street vuelva a confiar en los procesadores de Intel, pero la gran incógnita es si la compañía logrará captar clientes para su división de fundición.

Al margen del sector tecnológico, el tono del mercado es dispar. BMW recortó sus previsiones de beneficios debido a la mayor competencia en China y a los efectos derivados de la guerra en Oriente Próximo, lo que provocó una fuerte caída de sus acciones y arrastró a Mercedes-Benz, Volkswagen y Stellantis.

La Indra gana visibilidad e Inditex pacta una mejora salarial

El IBEX 35 se inclina por las subidas a casi tres horas del cierre y suma un 0,56%, hasta los 19.270 puntos. Entre los mayores avances destacan BBVA, con un alza del 1,66%, e Indra, que sube un 1,98%, seguidos por el resto de los bancos. En el lado de las caídas, Cellnex Telecom es el valor más penalizado, con un descenso del 2,01%.

El selectivo madrileño llega a esta jornada tras encadenar cuatro sesiones consecutivas de ganancias, tres de ellas cerradas en nuevos máximos históricos. Ayer martes, el índice avanzó un 0,69% y terminó en un cierre récord de 19.163,60 puntos, además del nivel más alto del día, impulsado por el buen comportamiento de los grandes bancos, con BBVA, CaixaBank y Banco Santander entre los valores más destacados.

Indra ultima un acuerdo con Rheinmetall y MAN para desarrollar vehículos blindados en el marco de dos contratos adjudicados por el Gobierno español, valorados en cerca de 3.000 millones EUR. La compañía asegura que las conversaciones se encuentran en una fase muy avanzada. El acuerdo prevé utilizar las plataformas de Rheinmetall y MAN, camiones y chasis, como base del proyecto, mientras que Indra asumiría el papel de integrador de sistemas. Esta operación refuerza la visibilidad sobre su capacidad de ejecución en programas terrestres y mitiga uno de los principales riesgos a medio plazo, la capacidad industrial, al facilitar el acceso a plataformas ya desarrolladas y acelerar los plazos de implementación.

Por su parte, en Inditex, el sindicato Comisiones Obreras ha pactado un nuevo acuerdo de retribuciones y condiciones sociales para los trabajadores que contempla una subida salarial del 12% hasta 2028. El incremento garantizado será del 4% en cada ejercicio. El acuerdo incluye además una mejora del precio por hora para los contratos a tiempo parcial en provincias con una jornada inferior a 1.826 horas, así como un aumento del 12% en ayudas y en la remuneración por trabajo en domingos y festivos, también con un 4% por ejercicio, junto a un recargo del 30% en el precio por hora de los cierres en sábado.