Crece el optimismo entre los inversores ante la posibilidad de que Estados Unidos e Irán sellen un acuerdo de paz de forma inminente. Según las informaciones disponibles, el pacto incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de las sanciones estadounidenses al petróleo iraní.

A primera hora del viernes, el estado de ánimo del mercado ya había dado un giro. Los futuros del Dow Jones subían cerca de un 0,5%, mientras que los del S&P 500 y el Nasdaq avanzaban un 0,3% y un 0,1%, respectivamente. El precio del crudo registró fuertes caídas, con descensos superiores al 3% tanto en el barril de Brent como en el de WTI. El barril de Brent llegó a situarse por debajo de los 90 USD, un nivel con una importante carga psicológica. El abaratamiento del petróleo ha permitido a los inversores replantearse la amenaza de la inflación y, por ende, la hoja de ruta de la Reserva Federal.

Pese a todo, los inversores mantienen la cautela mientras intentan determinar si se trata de un punto de inflexión real o de un titular optimista de corto recorrido. Donald Trump afirmó que se habían cancelado los ataques previstos contra Irán y que las partes ya habían dado el visto bueno a los últimos flecos del acuerdo. Algunos informes sugieren que la firma podría producirse en cuestión de días, incluso este mismo fin de semana o la próxima semana. Teherán, sin embargo, se mostró más reservado y señaló que la decisión final aún no se ha tomado.

La reapertura del estrecho de Ormuz eliminaría una de las mayores amenazas para el mercado energético y aliviaría la presión sobre la inflación global. Asimismo, disiparía el temor a que el conflicto en Oriente Próximo se extienda al comercio, la energía y los mercados financieros. No obstante, los mercados ya han sufrido decepciones previas con procesos diplomáticos que parecían cerrados y terminaron descarrilando.

Aun así, el momento no podría ser más propicio para los inversores. Este viernes también se espera el debut bursátil de SpaceX, la mayor salida a bolsa de la historia por valoración y capital captado. Las acciones se fijaron en 135 USD, lo que otorga a la compañía un valor de mercado de unos 1,77 billones y supone una captación de aproximadamente 75.000 millones. Si la cotización evoluciona según lo previsto, SpaceX podría situarse rápidamente entre las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos, un hito extraordinario.

SpaceX llega como un símbolo: cohetes, satélites, IA, infraestructuras de internet, Elon Musk y la promesa de industrias del futuro que resultan costosas precisamente por su ambición. Se espera que solo una pequeña parte de las acciones, entre el 3% y el 4%, esté disponible para su negociación, lo que podría amplificar el movimiento inicial. La escasez suele transformar el juicio del inversor en un apetito voraz.

Es casi seguro que habrá una enorme expectación, pero también una gran volatilidad. Algunos analistas ya advierten de que los fundamentales de SpaceX no están tan claros como el entusiasmo que rodea a la compañía. Según los informes, la empresa registró pérdidas anuales superiores a los 4.000 millones el año pasado, y varios de sus segmentos tecnológicos y de IA aún no son rentables. Esto no significa que la sociedad sea una mala inversión, sino que su cotización podría depender más de las expectativas que de los beneficios a corto plazo.

El estreno también está afectando al resto del mercado. Algunos analistas creen que los inversores han estado reduciendo posiciones en valores tecnológicos y de IA para obtener liquidez y entrar en SpaceX. Esto explicaría la reciente debilidad en ciertos tramos del Nasdaq e incluso del bitcoin. Los valores de semiconductores rebotaron con fuerza el jueves tras una racha difícil, pero el rally tecnológico general sigue en observación. El Nasdaq 100 entró recientemente en zona de corrección y el S&P 500 se mantiene un 3% por debajo de su último máximo histórico.

Los resultados de Adobe demuestran por qué la apuesta por la IA es más compleja de lo que el mercado admite a veces. La compañía presentó unos beneficios e ingresos superiores a lo previsto en su segundo trimestre fiscal y elevó sus previsiones; sin embargo, sus acciones cayeron en las operaciones previas a la apertura tras conocerse la dimisión de su director financiero y ante la preocupación de los inversores por la presión que la IA podría ejercer sobre su modelo de negocio. Adobe está apostando por ofertas de IA gratuitas para ampliar su base de usuarios, pero esta estrategia podría penalizar el crecimiento de los ingresos recurrentes a corto plazo. En definitiva, incluso a las empresas de software más sólidas se les plantea ahora la misma e incómoda pregunta: ¿la IA será una ayuda, un obstáculo o una obligación de dar explicaciones cada trimestre?

El IBEX 35 pulveriza récords intradía

El índice selectivo de la bolsa española amplía a estas horas sus ganancias iniciales y sube un 1,77%, superando los 18.600 puntos, tras renovar sus máximos históricos intradía y acumula una revalorización del 6,57% en lo que va de año. El avance se sustenta en la fuerte caída del petróleo, ante el optimismo por un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Con este movimiento, el índice supera su anterior récord intradía, registrado el 27 de febrero en 18.573,86 puntos, un día antes de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. El máximo histórico al cierre permanece en 18.496,9 puntos, alcanzado el 26 de febrero. Dentro del selectivo destacan las subidas de Acciona Energía (+9,99%), Acciona (+6,97%) e IAG (+6,62%). También avanzan con fuerza Santander (+3,74%), BBVA (+3,05%) y Banco Sabadell (+3,18%). En el plano negativo, Repsol cae un 5,53% lastrada por el descenso del crudo.

En Europa, las principales bolsas también cotizan en verde: Milán sube un 1,48%, París un 1,43%, Fráncfort un 1,39% y Londres un 0,88%. El euro se deprecia hasta 1,156 dólares, mientras que el oro cae un 0,30% (4.202,7 dólares) y el bitcoin un 0,56% (63.213 dólares).

La jornada sigue la estela alcista de la víspera, cuando el IBEX 35 avanzó un 0,81% tras la subida de tipos del Banco Central Europeo en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, para contener la inflación. Pese al endurecimiento monetario, la expectativa de distensión geopolítica ha relajado los mercados de deuda: el rendimiento del bono español a diez años se sitúa en el 3,4%, mientras que los bonos europeos a diez años reducen en torno a 10 puntos básicos el interés exigido por los inversores, en línea con lo observado también en los bonos a dos años.