Airbnb se acerca, sin duda, a su techo de cristal. A esto se suma un estancamiento de los márgenes provocado por imperativos de reinversión y de desarrollo que siguen siendo acuciantes.
Así, 2025 se parece muchísimo a 2024, de modo que todo lo que escribíamos el año pasado por estas fechas sigue siendo en gran medida de actualidad. Es más, la mala noticia es que, según la dirección, 2026 debería inscribirse precisamente en esa misma línea.
Como ocurre a menudo, los gastos en opciones sobre acciones y conceptos asimilados dan motivos para torcer el gesto. Alcanzan 1.600 millones USD en 2025, frente a 1.400 millones USD el año anterior; es decir, el 13% de la cifra de negocios y casi dos tercios del resultado neto.
Ciertamente, se trata de una «nueva normalidad» en el sector tecnológico estadounidense; aun así, no deja de ser totalmente excesivo, más aún cuando la rentabilidad y el crecimiento parecen estar bajo presión.
Un matiz del modelo de Airbnb es que la empresa se remunera en gran medida —una cuarta parte del beneficio antes de impuestos— con los intereses de los depósitos que los usuarios de su plataforma le confían, y cuya custodia e intermediación asegura.
En 2024, con los tipos en máximos, entraron así 818 millones USD; en 2025, a causa de la bajada de tipos, esta cifra desciende a 705 millones USD.
En paralelo, el gasto por intereses aumenta de 40 a 112 millones USD, porque Airbnb —como cabía esperar— empieza a endeudarse para financiar recompras de acciones. Estas alcanzan 3.800 millones USD en 2025, de los cuales exactamente la mitad sirve para absorber el coste ligado a las opciones sobre acciones.
Con algunos ajustes sobre el valor de empresa —en particular, para depurar los depósitos de los clientes y las comisiones pendientes de cobro, que actualmente se contabilizan en el pasivo—, Airbnb presenta un valor de empresa de aproximadamente 65.000 millones USD; es decir, un múltiplo de veintiuna veces su beneficio antes de impuestos.
Suponiendo que un adquirente considere atractivo ese múltiplo y recorte las remuneraciones en opciones sobre acciones —por ejemplo, dividiéndolas por dos—, ese múltiplo bajaría a dieciséis veces el resultado antes de impuestos. Visto así, no es imposible que la valoración de la empresa resulte potencialmente interesante.
Sin embargo, no parece haber en marcha ningún proyecto de adquisición de ningún tipo, mientras que Airbnb sigue peligrosamente expuesta a un entorno regulatorio que podría endurecerse.



















