Sin contar los dividendos, la cotización se sitúa en mayo de 2026 al mismo nivel que hace diez años, pese al rebote tras la pandemia, ya agotado, y a las dificultades crónicas del segundo actor del sector, la estadounidense Sabre, mucho peor gestionada que Amadeus y al borde de la quiebra antes de que Constellation Software irrumpiera en su capital.

Amadeus no escapa a la oleada de la IA, al menos a sus supuestos efectos, ni a los temores de que las aerolíneas decidan desarrollar internamente sus capacidades informáticas —algo poco probable dada su situación financiera— o se lancen a «programar por intuición», casi a base de prueba y error, sus interfaces de reserva, una hipótesis aún más inverosímil.

De hecho, Amadeus firmó el año pasado un ejercicio récord, con unos ingresos de 6.500 millones EUR, 2.000 millones más que diez años antes, y un beneficio operativo de 1.800 millones, frente a 1.200 millones en 2016.

El dividendo, holgadamente cubierto por el flujo de efectivo, ascendió a 615 millones EUR, a lo que se añadió una recompra masiva de acciones por 1.300 millones, financiada en buena medida con deuda, sin deteriorar por ello un balance que mantiene una estructura de capital muy sólida.

El consejo de administración considera que la acción está infravalorada, y el historial de la empresa, conviene subrayarlo, avala más bien esa tesis: en quince años, el beneficio por acción se multiplicó por nueve, de 0,33 EUR a 3,04 EUR, y el dividendo por acción por cinco, de 0,30 EUR a 1,54 EUR.

A la inquietud de los inversores se suma un contexto a corto plazo inevitablemente tenso, provocado por el encarecimiento del queroseno, que podría hacer caer las reservas y volver a hacer tropezar al sector del transporte aéreo. El director financiero de Amadeus ya lo reconocía sin rodeos.

Sin embargo, como escribíamos la semana pasada, resulta llamativo que la capitalización bursátil de Lufthansa, líder europeo, siga volando por encima de las turbulencias, sin que esté claro si responde a una serenidad bien fundada o a pura inconsciencia.

Por ahora, Amadeus también mantiene el rumbo sin daños aparentes, como muestran sus resultados trimestrales publicados el pasado viernes, sólidos, con unos ingresos un 3,1% superiores a los del mismo periodo del año anterior y con un programa de recompra de acciones, como era previsible, renovado.