Sin duda han cambiado los tiempos, en vista de que, en el comunicado que acompaña a la publicación de los resultados del tercer trimestre del ejercicio 2025, publicados a finales de la semana pasada, aparecía 19 veces en tres páginas.

En Amazon, el tema del momento es el gigantismo. A pesar de su ya considerable tamaño, en los primeros nueve meses del año, el grupo de Seattle volvió a aumentar su facturación un 12% con respecto al mismo periodo del año pasado, con unas ventas que pasan de 450.000 a 503.000 millones USD.

Los márgenes operativos se mantienen sin cambios y, si el resultado neto aumenta de forma pronunciada, es principalmente gracias a una ganancia de 9.500 millones ya reconocida por la inversión de Amazon en Anthropic, matriz de Claude, principal competidor de ChatGPT.

Entre otras iniciativas, Amazon ha creado su propio procesador dedicado a la IA, Trainium2, que, según asegura la compañía, dará lugar a un nuevo segmento de actividades estratégicas. También ha lanzado el proyecto Rainier, un megacentro de datos para dotar a Anthropic de la potencia de cálculo necesaria para sus ambiciones.

Como dato anecdótico, también ha añadido 3,8 GW de capacidad a sus diferentes centros de datos, lo que equivale a una central nuclear moderna de tres reactores, y más que cualquier otro proveedor de servicios en la nube durante ese periodo. Como en el caso de Oracle (véase al respecto Oracle: Nuevos fundamentos y una duda), la consecuencia de estos prodigiosos avances es un aumento notable de la intensidad capitalista de la actividad. Hace diez años, las inversiones en activos fijos de Amazon consumían entre el 5% y el 7% de la facturación. Esta tendencia ha sido estructuralmente inflacionaria durante los últimos cinco años, hasta el punto de que ahora alcanzan casi el 20% de la facturación.

La cuestión fundamental será estimar la creación de valor sobre este capital invertido. Por el momento, el mercado solo suscribe a medias el escenario optimista, a juzgar por las ratios de valoración del grupo, que siguen muy por debajo de sus medias históricas.

Sin embargo, Amazon no acostumbra a decepcionar. Partiendo de un nivel ya muy alto, ha logrado duplicar su facturación en los últimos cinco años, pasando de 386.000 millones USD en 2020 a los 714.000 millones previstos para este año, mientras que su resultado antes de impuestos casi se ha cuadruplicado, pasando de 24.000 millones en 2020 a los 94.000 millones previstos para este año.