Una positiva, que pondría el acento en un volumen de pedidos prácticamente garantizado, pues AMD, tras su asociación con OpenAI, ha conseguido fidelizar a uno de los cinco grandes clientes más estratégicos del mundo.

En cambio, los warrants entregados a Meta otorgan a esta una décima parte del capital de AMD de aquí a 2031. No obstante, están sujetos a condiciones. En concreto, la empresa de Mark Zuckerberg debe cumplir la totalidad de sus compromisos de compra, y la cotización de las acciones de AMD debe multiplicarse por 3, lo que valoraría a la compañía de Lisa Su en una capitalización bursátil de 1 billón USD.

El compromiso de compra de Meta se refiere a 6 gigavatios de potencia de cálculo para inteligencia artificial. La cuestión fundamental es saber a cuánto ascenderá la factura

En un mercado que padece una escasez crónica, Nvidia afirma generar 35.000 millones USD de ingresos por gigavatio. Parece sensato aplicar un descuento en el caso de AMD, y tal vez proyectar una caída generalizada de los precios como consecuencia del inevitable desarrollo de la competencia.

Por tanto, podemos calcular unos ingresos de 20.000 millones USD por gigavatio para AMD. Siguiendo este razonamiento, el diseñador de chips cedería 100.000 millones USD de valor bursátil a cambio de 120.000 millones USD de volumen de negocios. Si calculamos unos márgenes que supongan la mitad de los excepcionalmente altos de Nvidia, esto representaría en torno a 30.000 millones USD de beneficios.

Sorpresa: esa es exactamente la ganancia de capitalización bursátil que se observó ayer.

Haciendo una segunda lectura más cínica, en este contexto de escasez crónica y de fiebre del oro para todos los hiperescaladores (proveedores de servicios en la nube a gran escala), sorprende que AMD recurra a mecanismos de este tipo para asegurarse los pedidos.

Es cierto que este cálculo rápido y a vuelapluma puede ajustarse a voluntad. Sin embargo, ya parece relativamente optimista en comparación con los márgenes históricos de AMD. En este sentido, resulta difícil no interpretar que AMD acusa su posición de número dos tras Nvidia.

A menos que Lisa Su, que ambiciona multiplicar por 10 veces los ingresos de su segmento de centros de datos de aquí a 2030, pretenda en realidad apostar por un efecto virtuoso, de manera que otros clientes sigan los pasos de Meta y de OpenAI.

Si esto sucediera realmente y, en efecto, AMD alcanzara 1 billón USD de capitalización bursátil, los accionistas de AMD podrían esperar cinco años excepcionales, que bien valen la pena ceder el 10% de su sociedad a Meta al final del periodo.

Pero con «condicionales», todo es posible, en un sentido o en el otro…