Fundada en 1976 y con sede en la californiana localidad de Cupertino, Apple diseña, fabrica y comercializa equipos informáticos y artículos de sonido. Sus ventas netas dependen del iPhone (51,4%), los accesorios (9,5%), los ordenadores (7,7%), los productos musicales (6,8%) y otros servicios (24,6%). Su distribución geográfica es la siguiente: América (42,7%), China, Hong Kong y Taiwán (17,1%), Japón (6,4%), Asia-Pacífico (7,9%) y Europa, India, Oriente Medio y África (25,9%).
La cuota de mercado del 23,82% alcanzada por Apple en el mercado chino de teléfonos inteligentes en octubre de 2025 confirma su capacidad para atraer consumidores en un entorno muy competitivo. La compañía ha superado a rivales como Huawei, Xiaomi y Vivo, impulsada por la elevada demanda de sus últimos modelos de iPhone y la fortaleza de su ecosistema.
Este hito es reflejo de una indudable habilidad para mantener su posicionamiento en el segmento de alta gama y seguir innovando incluso en contextos adversos. El resultado demuestra su fortaleza global y el acierto de su estrategia en China, uno de los mayores mercados tecnológicos del mundo, lo que le ofrece una base sólida para seguir creciendo en la región.
Mejora del apalancamiento financiero
Los ingresos de Apple aumentaron a una tasa media anual de crecimiento del 1,8% entre los ejercicios 2022 y 2025, hasta 416.000 millones USD, impulsada por el buen comportamiento de los servicios y el avance de las ventas de iPhone y Mac. El EBIT aumentó a una tasa media anual del 3,7%, hasta 133.000 millones USD, con un incremento de los márgenes de 168 puntos básicos, hasta el 32%.
En ese período, la posición de tesorería creció desde 23.700 millones hasta 35.900 millones USD, mientras que la deuda total se redujo desde 132.000 millones hasta 112.000 millones USD. En consecuencia, su apalancamiento pasó del 261,5% al 152,4%.
En comparación, los ingresos de Samsung Electronics, uno de sus competidores internacionales, aumentaron a una tasa del 2,5%, hasta 203.700 millones USD, entre los ejercicios 2021 y 2024. Sin embargo, su EBIT descendió a una tasa media anual del 14,1%, hasta 22.200 millones USD, y el margen se contrajo desde el 18,5% hasta el 10,9%.
Perspectivas favorables
En los últimos doce meses, las acciones de Apple han ofrecido una rentabilidad en torno al 18,1%, por debajo del avance del 83,8% registrado por Samsung Electronics. Apple distribuyó un dividendo anual de 1 USD en el ejercicio 2025, lo que supone una rentabilidad por dividendo del 0,4%.
Actualmente, las acciones de Apple cotizan a 33,6 veces los beneficios, según el beneficio por acción estimado para el ejercicio 2026 de 8,3 USD, un múltiplo superior a la media de los últimos tres años (33,2 veces) y al de Samsung Electronics (18,4 veces). En términos de valor de empresa/EBIT, Apple cotiza a 28,1 veces, tomando como referencia un EBIT estimado de 144.600 millones USD para el ejercicio 2026, también por encima de su media de tres años (26,4 veces) y del múltiplo de Samsung Electronics (15 veces).
Apple cuenta con el seguimiento de 44 analistas, 29 de los cuales recomiendan comprar y 15 mantener, con un precio objetivo medio de 281,8 USD, lo que implica un potencial alcista del 1,5% frente a su cotización actual.
Las previsiones apuntan a una tasa media anual de crecimiento del EBIT del 8,5%, hasta 169.900 millones USD entre los ejercicios 2025 y 2028, con una mejora de los márgenes de 130 puntos básicos, hasta el 33,3%. El beneficio neto podría avanzar a una tasa media anual del 8,4%, hasta 142.600 millones USD. Para Samsung Electronics, los analistas prevén una tasa del EBIT del 39,7% y del beneficio neto del 27,9% entre los ejercicios 2024 y 2027.
En conjunto, la sólida posición de mercado de Apple, su capacidad de innovación y su rentabilidad —especialmente en China— ponen de manifiesto su resistencia y potencial de crecimiento. Su estrategia, junto con el respaldo de los analistas, la sitúa en buena posición para seguir ganando peso en el sector tecnológico mundial. Aun así, la compañía afronta riesgos regulatorios, operativos, competitivos, geopolíticos, reputacionales, macroeconómicos y medioambientales, entre ellos la supervisión regulatoria, los problemas de la cadena de suministro, la dependencia de determinados mercados, los retos de innovación y las expectativas en materia de sostenibilidad.


















