El ciclo, que se extiende a lo largo de dos décadas, podría calificarse en muchos aspectos como un éxito. Prueba de ello es el hecho de que el dividendo por acción se haya multiplicado por nueve entre 2006 y 2025, que se suma a algunas recompras de acciones de tanto en tanto pero perfectamente ejecutadas.

El gran objetivo estratégico era abrirse paso en el mercado internacional para compensar la difícil dinámica de un mercado japonés en declive estructural. Estas costosas iniciativas se llevaron a cabo sin reducir los márgenes gracias a una gestión rigurosa. Sin embargo, ajustadas a la inflación, le han valido al grupo un estancamiento bursátil que dura ya diez años.

Japón ha experimentado un notable aumento del activismo institucional en los últimos años. Corrían rumores de que Asahi podría convertirse a su vez en un objetivo, pero el grupo se puso las pilas: modernizó su gobernanza, puso en marcha una estrategia ESG y acometió una rápida reducción de la deuda, lo que le permitió anunciar el mes pasado un plan de recompra de acciones.

Los resultados del primer semestre suponen un revés para la buena dinámica de crecimiento de los últimos años. En el primer semestre, los volúmenes han descendido en todos los continentes. Aunque las subidas de precios permiten compensar en parte el descenso, la facturación consolidada retrocede un 1,2% con respecto al mismo periodo del año pasado y el beneficio de explotación, un 5,4%.

En Japón, donde la caída de los volúmenes es más crítica, la estrategia de transición hacia las bebidas no alcohólicas —excepto las cervezas sin alcohol— está dando por ahora resultados dispares, con una caída de los volúmenes del 0,4% en este segmento durante el primer semestre que debería acentuarse aún más en el segundo trimestre.

Como les ha sucedido a muchos otros grupos que cotizan en Japón, el muy desfavorable efecto cambiario ha convertido la rentabilidad en especialmente negativa para los accionistas extranjeros. En yenes, Asahi ha aumentado su facturación un 58% en la última década (2016-2025) y ha duplicado su beneficio operativo durante ese periodo. En dólares estadounidenses, sin embargo, el incremento de la facturación es solo del 21% y el del beneficio operativo de la mitad de esa cifra.

Con un balance ahora saneado, y siempre que la caída de los volúmenes no se agrave, Asahi parece capaz de generar entre 2.100 y 2.300 millones USD de flujo de efectivo libre sobre una base anual. Esta capacidad de generar beneficios debe ponerse en relación con una capitalización bursátil de 18.000 millones USD al tipo de cambio actual.

Sobre la base del valor de la empresa como múltiplo de su beneficio de explotación antes de inversiones, o EBITDA, el grupo cotiza actualmente a un múltiplo de diez, es decir, justo en su media a largo plazo. Es una cifra similar a la de un competidor como Heineken y muy superior a otro como Molson Coors, lo que explicita un mensaje claro de los inversores: valoran la dimensión internacional de las grandes cerveceras.

Más allá de la evolución de su mercado nacional japonés, es en este nicho internacional donde Asahi seguirá siendo objeto de atención.