A falta de dos días para la sesión de la «cuádruple hora bruja» —el próximo viernes será festivo—, el compartimento tecnológico perdió fuelle. El índice de semiconductores de Filadelfia cayó un 5,9% hasta los 591,24 puntos, tras haber alcanzado un máximo histórico de 629,64 USD al inicio de la jornada. Por su parte, el Nasdaq-100, que hasta el lunes acumulaba una rentabilidad del 20% en lo que va de año, todavía tiene margen para igualar los 30.540 enteros antes del cierre del jueves.
El Nasdaq Composite retrocedió un 1,2% y el Nasdaq-100 un 1,89%, tras el repunte del 3,1% de la sesión previa. No obstante, los inversores más optimistas prefirieron fijarse en el brillante doble récord del Dow Jones, que alcanzó los 52.190 puntos durante la sesión y cerró en la simbólica cota de los 52.000.
Mención especial merece, una vez más, SpaceX, que marcó un nuevo máximo en los 225,64 USD tras dispararse un 14% intradía, para terminar cerrando en 201,8 USD con un alza del 4,8%. Al alcanzar los 225 USD, la compañía acumulaba una revalorización del 66% respecto a su precio de salida a bolsa, situando su capitalización bursátil por encima de los 3 billones USD. Esta cifra la consolida como la cuarta mayor empresa del mundo, por detrás de Nvidia, Apple y Microsoft, con la que llegó casi a empatar en valor de mercado.
La cautela imperante en Wall Street se explica por la sensación de que gran parte de las buenas noticias ya están descontadas en las cotizaciones. Desde esta perspectiva, la recaída del crudo West Texas Intermediate hacia los 76,5 USD es un escenario que el mercado ya ha «comprado» al menos 25 veces desde el 8 de abril, tras los anuncios prematuros de Donald Trump.
La atención de los inversores se centrará este miércoles en la primera rueda de prensa de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal. No se espera ninguna sorpresa respecto a la política monetaria, dándose por hecho el mantenimiento de los tipos de interés en la horquilla de entre el 3,50% y el 3,75%. Es previsible que Warsh justifique esta pausa por la coexistencia de fuerzas opuestas: por un lado, una inflación que repunta hacia el 5% anual y, por otro, un deterioro de las perspectivas económicas y del mercado laboral, aunque este último no resulte tan evidente.
Otro de los grandes focos de interés para los próximos días será la postura del Banco de Japón tras el reciente encarecimiento del precio del dinero, que subió del 0,25% al 1,00% por primera vez desde 1995. El fuerte repunte del rendimiento del bono japonés a diez años, que escaló 10 puntos básicos hasta el 2,6700%, no tuvo este martes un impacto real en los tipos de cambio.
Sin embargo, si el yen vuelve a caer por debajo de los 161 USD, el Banco de Japón se verá obligado a intervenir para sostener su divisa mediante la venta de bonos del Tesoro estadounidense. Esta maniobra llegaría en el peor momento para Estados Unidos, que se encamina hacia un déficit de 40 billones USD, con un coste de refinanciación anual que ya supera los 1,3 billones USD.
Ayer en Wall Street: Jornada de contrastes
Wall Street cerró la sesión del martes con resultados dispares, pero, en general, prevalece el optimismo. El índice VIX volvió a caer un 1,5%, hasta situarse por debajo de los 16,00, a pesar de un ligero retroceso del 0,57% del S&P 500, que cerró en 7.511. Mientras, el Dow Jones sube un 0,64 % hasta los 52 000, el Nasdaq-100 cede un 1,89 % hasta los 29.968, en un momento en que el sector tecnológico está algo estancado


















