Su facturación aumenta un 12% con respecto al primer semestre del año pasado; su beneficio antes de impuestos y provisiones, un 24%; y su resultado neto, un 21%.
Si no se tiene en cuenta el primer semestre de 2021, excepcional a todos los niveles —en plena pandemia, los bancos centrales abrieron las compuertas y aseguraron así a los bancos beneficios récord en sus actividades de negociación—, se trata del mejor semestre de los últimos quince años para Barclays. Al igual que en el conjunto del sector bancario este año —véase, por ejemplo, «Sigue el descenso en Deutsche Bank, Goldman Sachs: Vuelve a sus máximos y JP Morgan: Un giro curioso—, el aumento de los beneficios se debe en gran medida a la banca de inversión, concretamente —y una vez más— a sus actividades de negociación, gracias a la volatilidad provocada por los anuncios de aranceles.
La particularidad de Barclays con respecto a sus competidores este semestre es que, en el segmento de banca minorista en el Reino Unido, el margen de interés neto ha aumentado un 17%, si bien el Bando de Inglaterra ha sido menos agresivo que sus homólogos europeos y estadounidenses a la hora de bajar los tipos. La rentabilidad es, por tanto, excelente. Sin embargo, el consenso es unánime en cuanto a la perspectiva de una reducción de los tipos en la próxima reunión del banco central, el 7 de agosto. Según esto, la rentabilidad del segmento debería dejar de crecer.
En Estados Unidos, al igual que en otros países, las medidas arancelarias no han deteriorado por el momento la calidad de la cartera de créditos; habrá que ver si esta situación propicia se mantiene durante el segundo semestre. Barclays mantiene al otro lado del Atlántico una división en la que ejerce un férreo control de los costes, lo que se traduce en una ausencia de crecimiento e incluso en un ligero descenso en 2025.
Cabe destacar que el grupo bancario británico ha reducido su número de títulos en circulación en una quinta parte en cinco años. No podría haberlo hecho mejor, pues su valoración se ha mantenido en torno a la mitad del valor de los fondos propios.



















