Todo depende de diez empresas

Ya es oficial: las diez mayores empresas del S&P 500 concentran más del 40% de la capitalización total del índice. Este umbral se ha superado tras las subidas récord de los gigantes tecnológicos. En el último año, Nvidia ha avanzado más de un 65% y se ha convertido en el segundo activo con mayor capitalización del mundo, solo por detrás del oro. Alphabet tampoco se queda atrás, con un alza del 137% en el mismo periodo, seguida por Apple, que suma un 46%.

Amazon sube un 30%, Broadcom un 80%, Tesla un 21% y Walmart un 33%. Entre las diez mayores capitalizaciones, solo Microsoft (-8%), Meta (-5%) y Berkshire Hathaway (-6%) registran caídas en términos interanuales.

Este tipo de concentración ya se ha visto en el pasado y rara vez ha sido una buena señal. Ocurrió en 2000, antes del estallido de la burbuja de internet, y en 1965, en vísperas de la crisis asociada a las llamadas «Nifty Fifty».

El cóctel de inflación y tipos de interés

La crisis energética en Oriente Próximo ha marcado, para buena parte de la población mundial, el regreso de la inflación. En primera línea, el encarecimiento de la energía ha impulsado una subida generalizada de los precios: el índice de precios al consumo se sitúa ya en el 3,8% en Estados Unidos, mientras que en Europa acaba de superarse el umbral del 3%.

A ello se suma la cautela de los bancos centrales. Aunque mantener los tipos sin cambios no es en sí un error, recientemente ha provocado una caída del tipo de interés real a un mes, que ha vuelto a terreno negativo en Estados Unidos, hasta el -1,11% en mayo de 2026.

Este fenómeno no es inusual y, por lo general, un endurecimiento de la política monetaria permite corregirlo. Sin embargo, plantea un problema evidente: mantener liquidez implica perder poder adquisitivo, lo que incentiva a los agentes económicos a invertir en lugar de ahorrar.

De cara al resto del ejercicio, todo apunta a una subida de tipos, un giro que debería devolver el tipo real a terreno positivo.

Tipos reales a 1 mes. Fuente: Fred

Estados Unidos: la morosidad alcanza máximos desde 2010

Otro foco de preocupación en la economía estadounidense: los impagos de más de 90 días han alcanzado su nivel más alto desde 2010. Destacan especialmente los créditos con tarjeta, cuya tasa de morosidad se aproxima al 15%, una señal clara de la presión financiera que soportan los hogares.

El sector del automóvil sigue una trayectoria similar. Los impagos en la financiación de vehículos acaban de superar el 5%, en reflejo de las crecientes dificultades de los consumidores para hacer frente a sus gastos corrientes.

En cuanto a los préstamos de estudios, las tasas de impago han regresado a niveles previos a la crisis. La fuerte caída observada entre 2022 y 2025 se explicaba por la suspensión de pagos decretada por el Gobierno estadounidense. Aunque esta medida alivió temporalmente a los prestatarios, no ha mejorado su capacidad de reembolso a largo plazo.

Si bien otras categorías de crédito muestran un aumento más moderado y contenido de la morosidad, el diagnóstico global es claro: los hogares están acusando plenamente el impacto de la inflación.


Porcentaje de tasas de impago de más de 90 días en Estados Unidos. Fuente: New York Fed Consumer Credit Panel