LEVERKUSEN (dpa-AFX) - Bayer debe apartar aún más fondos para los costosos litigios en Estados Unidos relacionados con el glifosato y los PCB. No obstante, en el negocio diario, la división farmacéutica ha rendido mejor de lo esperado recientemente, lo que lleva al grupo del DAX a mostrarse más optimista respecto a sus previsiones de ventas y beneficios para el año en curso. El analista Richard Vosser, del banco JPMorgan, ve luces y sombras en estas novedades. La mañana del viernes, las acciones mostraban signos de recuperación tras las recientes caídas, repuntando medio punto porcentual poco después de la apertura en un mercado general débil.

Según un comunicado publicado en la madrugada del viernes, el gigante farmacéutico y agroquímico espera para 2025, en términos ajustados por tipo de cambio, una facturación de entre 46.000 y 48.000 millones de euros, así como un beneficio operativo antes de intereses, impuestos y amortizaciones (Ebitda) ajustado por efectos extraordinarios de entre 9.700 y 10.200 millones de euros. Esto supone, tanto en el extremo superior como en el inferior del rango de ventas, mil millones de euros más que lo previsto anteriormente, y 200 millones de euros adicionales en el beneficio operativo.

Sin embargo, debido a mayores provisiones y obligaciones derivadas de los litigios estadounidenses sobre el herbicida glifosato y la sustancia química ambiental PCB --prohibida desde hace décadas--, la empresa calcula ahora para 2025 cargas extraordinarias de entre 2.500 y 3.500 millones de euros. Anteriormente, se habían estimado hasta 1.500 millones de euros.

El motivo: en el segundo trimestre, Bayer tuvo que registrar provisiones y obligaciones por 1.700 millones de euros en relación con estos litigios, de los cuales aproximadamente 1.200 millones corresponden a glifosato y 530 millones a PCB.

La empresa justificó este aumento, además de por los futuros costes legales previstos, principalmente por una sentencia de apelación desfavorable en un proceso sobre glifosato, aunque se está impugnando legalmente la decisión. Asimismo, se alcanzó un acuerdo importante con un bufete de demandantes, lo que reduce el número total de demandas abiertas por supuestos riesgos cancerígenos del herbicida a 61.000, según informó la compañía.

En cuanto a los casos relacionados con los PCB, Bayer señaló la resolución del caso Burke y otros posibles acuerdos en litigios por supuestos daños a la salud causados por PCB en el edificio escolar Sky Valley Education Center (SVEC) en el estado de Washington. Los demandantes responsabilizan, entre otros efectos, a la sustancia prohibida desde hace décadas de daños cerebrales.

Ambos problemas --glifosato y PCB-- fueron adquiridos por Bayer en 2018 bajo la dirección del entonces CEO Werner Baumann, tras la compra del gigante agroquímico estadounidense Monsanto por más de 60.000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva: actualmente, Bayer tiene un valor de mercado de apenas 27.000 millones de euros (unos 31.000 millones de dólares). Poco después de la adquisición, Bayer sufrió su primera derrota en un proceso por glifosato, lo que desencadenó una costosa ola de demandas.

El precio de las acciones cayó durante años casi sin freno, hasta tocar fondo en abril de 2025 en torno a los 18 euros. Desde entonces, la compañía intenta recuperarse.

Los inversores depositan cada vez más esperanzas en mejoras operativas bajo la dirección del actual CEO, Bill Anderson, quien desde su llegada en 2023 ha impulsado una reorganización interna. Miles de puestos directivos han sido eliminados, en una reestructuración que parece estar dando frutos. Así, aunque las ventas del grupo cayeron en el segundo trimestre un 4% interanual hasta los 10.700 millones de euros, el beneficio operativo (Ebitda ajustado) se mantuvo estable en torno a los 2.100 millones de euros, superando la estimación media de los analistas.

El analista de JPMorgan, Vosser, calificó los resultados como muy sólidos, impulsados también por un margen de beneficio sorprendentemente alto en el negocio agrícola. Destacó positivamente el acuerdo con el bufete de demandantes por glifosato, aunque las nuevas provisiones multimillonarias lo eclipsan parcialmente.

Para abordar el problema del glifosato, Bayer intensificó, tras la llegada de Anderson, su labor de lobby en los estados de EE. UU. para promover cambios legislativos. El debate central es si la legislación federal sobre advertencias en la venta de herbicidas prevalece sobre la de los estados.

En este sentido, Bayer sigue esperando un fallo fundamental del Tribunal Supremo de EE. UU. El trasfondo son sentencias contradictorias de tribunales federales de apelación sobre los supuestos riesgos cancerígenos del glifosato. Desde el punto de vista de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA), el glifosato no supone riesgos para la salud si se utiliza conforme a las instrucciones. La EPA aprobó la etiqueta del producto sin advertencias.

Sin embargo, pasarán aún varios meses antes de que haya claridad al respecto. El Tribunal Supremo estadounidense ha solicitado la opinión del Solicitor General --el equivalente al abogado general del gobierno federal-- sobre el tema del glifosato. Los jueces quieren conocer la postura del gobierno de EE. UU. Todo esto llevará tiempo. El Supremo decidirá sobre la admisión del caso en el periodo de sesiones 2025/26. El fallo podría llegar hasta el final de ese periodo, en junio de 2026./mis/men/zb