Todavía hace apenas dos semanas, los mercados de predicción descontaban una probabilidad elevada de una rápida vuelta a la normalidad del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. En Polymarket, las opciones de reapertura antes de junio rondaban el 90%. En el vencimiento de abril, esa probabilidad todavía alcanzaba el 60% a mediados de marzo. Hoy, naturalmente, está en cero.
El mensaje es claro: el mercado se ha vuelto bastante menos optimista.

Bitcoin no logró consolidarse por encima del nivel de 79.000 USD, recuperado fugazmente la semana pasada, y desde entonces se ha estabilizado en torno a 77.000 USD.

En plazos más cortos, el retroceso coincidió con una caída de alrededor del 1% en el Nasdaq 100 tras los decepcionantes últimos informes de OpenAI sobre ingresos y crecimiento de usuarios. En ese sentido, bitcoin sigue comportándose como un activo de beta elevada, muy sensible al apetito por el riesgo, y reacciona a la variación del estado de ánimo en torno a la tecnología y a la IA.

Sin embargo, en un horizonte más largo, bitcoin sigue siendo un activo monetario diferenciado, marcado por su propio ciclo estructural. Ese ciclo se apoya en el ritmo cuatrienal de la reducción a la mitad de la emisión y en una búsqueda recurrente de equilibrio entre oferta y demanda. Atendiendo a ambos criterios, el mercado sigue presentando rasgos de una fase bajista, al cotizar bitcoin aproximadamente un 39% por debajo de su máximo histórico de octubre de 2025.

Históricamente, este marco de análisis basado en la reducción a la mitad de la emisión sugiere que una expansión de calado podría no materializarse plenamente hasta más avanzada la fase del ciclo, ya que los anteriores mercados bajistas duraron cerca de un año. Aun así, el ciclo de bitcoin no depende solo del tiempo. Los cambios en el precio medio de compra y en la oferta en manos de inversores de largo plazo muestran que los suelos se forman cuando se absorbe la oferta, no cuando se alcanza una fecha concreta del calendario.

Cómo terminan los mercados bajistas de bitcoin

Según el análisis de Glassnode, los mercados bajistas de bitcoin no terminan por un único catalizador. Se resuelven mediante una secuencia de cambios estructurales que tiende a repetirse de un ciclo a otro.

La primera fase es la capitulación. Los descensos bruscos provocan picos de pérdidas realizadas, ya que los tenedores más débiles abandonan sus posiciones bajo presión. Estos episodios suelen marcar el agotamiento vendedor, cuando las ventas forzadas han recorrido ya buena parte del camino.

Lo que viene después es menos visible, pero más decisivo. Los inversores de largo plazo empiezan a absorber la oferta. A medida que los participantes de corto plazo venden con pérdidas, las monedas pasan a manos más firmes, con un horizonte temporal más largo. Esta transición reduce la oferta líquida y sienta las bases para la estabilización de los precios. En ciclos anteriores, ha coincidido con una proporción elevada de la oferta en pérdidas, reflejo de un pesimismo extremo.

Después, el mercado entra en una fase de equilibrio. Los indicadores que siguen las monedas en ganancias y en pérdidas convergen, la volatilidad se comprime y la cotización se estabiliza. El suelo suele formarse en ese punto, no durante un rebote brusco, sino en un período de indiferencia.

La recuperación comienza en silencio. Vuelve una demanda incipiente, a menudo de la mano de inversores de largo plazo y de flujos institucionales, mientras la participación más amplia del mercado sigue siendo limitada. Bitcoin puede recuperar niveles clave de precio medio de compra observados en la cadena, lo que alivia la presión vendedora a medida que más tenedores vuelven al punto de equilibrio. El cambio es gradual y, en sus primeras fases, rara vez responde a un relato dominante.

A lo largo de los ciclos, este proceso se desarrolla durante varios meses y encaja, en términos generales, con el ciclo de la reducción a la mitad de la emisión, ya que la menor creación de nuevas monedas estrecha la oferta. Una vez que los vendedores se agotan y la oferta queda en manos más fuertes, el mercado se vuelve cada vez más sensible a aumentos marginales de la demanda.

El umbral de los 79.000-81.000 USD

La clave ahora es dónde se encuentra bitcoin dentro de este esquema. La respuesta exige matices: el mercado parece haber dejado atrás las primeras condiciones propias de una fase bajista, pero el proceso de formación de suelo todavía no ha concluido.

De hecho, las pérdidas realizadas empezaron a dispararse en febrero y se acercan ya a los niveles observados durante el mercado bajista de 2022, según Coinglass. Resulta llamativo que la oferta en manos de inversores a largo plazo repuntara la semana pasada, después de registrar sobre todo descensos desde octubre pasado. Eso sugiere que el mercado podría estar entrando en la segunda fase, aquella en la que las manos fuertes empiezan a tomar el control.

Aun así, quizá sea demasiado pronto para empezar a acumular bitcoin.

El analista de criptoactivos Willy Woo cree que un suelo duradero suele requerir un período prolongado de movimiento lateral para construir una base estructural. Plantea el proceso en dos pasos: primero, el precio rompe con claridad por debajo del precio medio de compra de los compradores recientes, situado en 79.000 USD en el gráfico que publicó; después, una nueva oleada de demanda eleva de nuevo ese nivel a medida que los inversores persiguen la subida. Solo entonces la estructura empieza a parecerse a una recuperación sostenible.

Base de costes del BTC, fuente: Willy Woo en X

Por ahora, el analista le atribuye una probabilidad del 30% de superar el umbral de 79.000 USD en el primer intento y cree que las próximas tres a seis semanas serán decisivas.

Una visión parecida comparte André Dragosch, director de análisis de Bitwise, que destaca una densa concentración de precios medios de compra entre 80.000 y 81.000 USD. Ese rango incluye la media real del mercado, el precio medio de compra de los tenedores de corto plazo y los niveles de entrada de los fondos cotizados, lo que configura, en su opinión, un punto de inflexión psicológico. Hasta que bitcoin no recupere esa zona, lo más acertado es seguir describiendo el mercado como una fase bajista avanzada, marcada por el progresivo agotamiento vendedor, más que como una expansión confirmada.