A medida que aumentan las tensiones mundiales, bitcoin parece recuperar la atención de los inversores. Desde los primeros ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, BTC ha subido cerca de un 13% y cotiza en torno a 71.500 USD. Se trata de un cambio de tendencia notable para un activo que, a principios de febrero, había llegado a registrar una caída de aproximadamente el 52% desde su máximo histórico de octubre de 2025.
La cuestión que ahora se plantean los mercados es si el muy discutido relato del «valor refugio» se está imponiendo por fin o si el rebote no es más que una corrección técnica tras una fuerte oleada de ventas.
Bitcoin en tiempos de guerra
La guerra suele ser negativa para los activos de riesgo. Las bolsas mundiales registraron fuertes caídas después de que el presidente Donald Trump afirmara que Estados Unidos podría luchar de manera indefinida, dejando caer la posibilidad de un conflicto prolongado. La renta variable de Corea del Sur cayó alrededor de un 8%; la de Japón, cerca de un 6%; mientras que Alemania y España retrocedieron en torno al 5%.
En este contexto, la relativa resiliencia de bitcoin ha reavivado un debate conocido sobre su papel en las carteras. Tradicionalmente, los activos refugio son instrumentos a los que recurren los inversores en periodos de tensión geopolítica o inestabilidad financiera. El oro ha ocupado históricamente ese papel por ser escaso, reconocido globalmente e independiente de cualquier gobierno. Con una oferta limitada a 21 millones de monedas y basado en una red descentralizada ajena a cualquier gobierno, a menudo se describe el bitcoin como «oro digital».
La evidencia empírica a favor de este relato sigue siendo dispar, pero hay períodos en que se percibe este comportamiento. Un informe reciente de Bitwise, la gestora de activos, muestra que un mayor riesgo geopolítico sí se ha asociado con una rentabilidad de bitcoin superior a la media en los meses siguientes. Los analistas sostienen que una posible explicación reside en la dinámica fiscal. Los conflictos armados tienden a provocar fuertes aumentos del gasto público. La movilización militar, los costes de reconstrucción y los shocks en los precios de la energía suelen agrandar los déficits fiscales y presionar al alza la inflación. En ese tipo de entorno, los activos percibidos como escasos o resistentes a la devaluación monetaria pueden verse favorecidos.
El encarecimiento de la energía, una consecuencia habitual de los conflictos en Oriente Próximo, también puede reforzar las presiones inflacionistas en la economía global. Si aumentan las expectativas de inflación y, al mismo tiempo, los bancos centrales se enfrentan a restricciones políticas para endurecer la política monetaria, el argumento de la oferta fija de bitcoin podría recuperar protagonismo. Si los ciclos de reflación pasados sirven de referencia, estas dinámicas podrían actuar como viento de cola macroeconómico para bitcoin y otros criptoactivos de gran capitalización durante el resto de 2026.
BTC toca fondo
Los datos dentro de la cadena sugieren que el mercado podría haber atravesado ya una fase importante de capitulación. Durante la caída del 5-6 de febrero, los tenedores a corto plazo vendieron alrededor de 89.000 BTC con pérdidas en solo 24 horas, uno de los mayores episodios de pérdidas realizadas del ciclo.
Desde entonces, la presión vendedora parece estar disminuyendo gradualmente. Según un analista de CryptoQuant, las salidas desde monederos privados a pérdidas han ido cayendo de forma sostenida. De hecho, incluso cuando el precio bajó brevemente hacia 63.000 USD, se mantuvieron relativamente contenidas.
Este comportamiento sugiere que el grupo más propenso a vender por pánico —compradores recientes en pérdidas— podría haber abandonado ya el mercado. Los mercados suelen estabilizarse cuando los más ansiosos terminan de vender y la oferta vuelve a pasar a tenedores de más largo plazo.
Desde una perspectiva estructural, los analistas de Bitwise señalan que bitcoin sigue cotizando dentro de un rango macro acotado por dos indicadores clave en cadena: el precio realizado, en torno a 54.000 USD, y la media real del mercado, cerca de 79.000 USD. Con bitcoin recuperando ahora el nivel de 70.000 USD, empieza a aflorar un sentimiento alcista con cautela, aunque los indicadores generales de confianza del mercado siguen en zona de «miedo extremo».
Los ETF al contado de BTC registran entradas
La demanda institucional ya muestra señales de regreso. Incluso antes de los ataques contra Irán, los fondos cotizados al contado de bitcoin registraron fuertes entradas entre el 24 y el 26 de febrero, al atraer más de 1.000 millones USD tras varios meses dominados por salidas. Estos flujos se aceleraron tras el rebote del mercado. Solo en los dos primeros días de negociación de la semana en curso se contabilizaron casi 700 millones USD en entradas, según Coinglass.
El analista de ETF de Bloomberg Eric Balchunas describió el movimiento como «los ‘boomers’ al rescate otra vez», y subrayó que los últimos cinco días de negociación constituyen la mayor racha de entradas en meses. Participaron casi los diez fondos cotizados al contado de bitcoin de Estados Unidos, lo que sugiere amplitud y profundidad de la demanda.
Históricamente, marzo figura como el tercer mes más fuerte para la rentabilidad de bitcoin. Tras cinco meses consecutivos en rojo, estadísticamente el rebote se había hecho esperar, y las tensiones geopolíticas podrían estar contribuyendo a activarlo.






















