Fundada en 1988 y con sede en Nueva York, BlackRock ofrece servicios de gestión y análisis de riesgos, además de soluciones tecnológicas y asesoramiento en inversiones, como fondos cotizados, a clientes de todo el mundo mediante una plataforma de inversión y herramientas digitales. La compañía solo tiene una única división de gestión de activos y está presente en América, Europa y la región de Asia-Pacífico.
BlackRock compra ElmTree Funds
El 2 de septiembre de 2025, BlackRock anunció la adquisición de ElmTree Funds, una firma de capital inmobiliario con sede en Misuri (Estados Unidos). La operación se financió mediante un pago inicial en acciones y prevé desembolsos adicionales vinculados a la rentabilidad de ElmTree en un período de cinco años. Su integración reforzará la plataforma de Soluciones de Financiación Privada, al potenciar su oferta en inversiones inmobiliarias de contratos de bienes en arrendamiento neto y soluciones de ingresos estables a largo plazo. La compra permite a BlackRock posicionarse ante los cambios estructurales del sector y acceder a oportunidades de inversión diferenciadas.
Crecimiento estable
BlackRock mantuvo una evolución constante entre los ejercicios 2021 y 2024. Sus ingresos aumentaron a una tasa media anual del 1,8%, hasta los 20.400 millones USD en el ejercicio 2024, gracias a la solidez de su actividad de gestión de activos, las adquisiciones y la ampliación de su oferta en mercados privados. El beneficio de explotación avanzó a una tasa del 0,9% hasta 7.700 millones USD, aunque el margen retrocedió 101 puntos básicos, hasta el 37,6%.
En ese mismo período, el flujo de efectivo libre aumentó de 5.800 millones USD a 6.300 millones USD, y la posición de tesorería pasó de 9.100 millones USD a 12.800 millones USD.
En el tercer trimestre de 2025, la compañía registró un incremento sólido de los ingresos impulsado por los servicios tecnológicos, las suscripciones y el mayor volumen de comisiones, reflejo de la fuerte demanda de activos digitales, fondos cotizados e inversiones sistemáticas. Aun así, el margen de explotación se redujo en 860 puntos básicos.
En comparación, los ingresos de State Street, un competidor estadounidense, registraron una tasa anual del 2,3%, hasta 12.900 millones USD entre los ejercicios 2021 y 2024. Su beneficio de explotación acumuló una ligera caída, con un descenso anual del 0,1% hasta 2.700 millones USD, lo que contrajo el margen del 22,3% al 20,8%.
Perspectivas favorables
En el último año, BlackRock pagó un dividendo anual de 20,4 USD con respecto al ejercicio 2024, lo que arroja una rentabilidad por dividendo del 2,0%.
La acción cotiza a una ratio precio-beneficio de 24,2 veces, según el beneficio estimado de 42,1 USD por acción en el ejercicio 2025, por encima de su media de los últimos tres años, de 22,5 veces, y del múltiplo de State Street, de 11,6 veces. El valor cotiza a 18,5 veces su beneficio de explotación estimado de 8.600 millones USD en el ejercicio 2025, algo por debajo de su media de tres años de 18,8 veces, pero por encima del múltiplo de 17,5 veces de State Street.
El valor lo siguen 17 analistas, de los que 14 recomiendan comprar y 3 mantener, con un precio objetivo de 1.334,0 USD, lo que implica un potencial de revalorización del 30,9% respecto al nivel actual de mercado.
El consenso prevé que el beneficio de explotación avance a una tasa anual del 17,7% entre los ejercicios 2024 y 2027, hasta 12.400 millones USD, con un margen del 39,9% en el ejercicio 2027. Además, los analistas estiman que el beneficio neto crecerá a un ritmo anual del 13,7% hasta 9.400 millones USD. Para State Street, las previsiones apuntan a una crecimiento anual del beneficio de explotación del 9,4% y del beneficio neto del 10,8% entre los ejercicios 2024 y 2027.
En conjunto, BlackRock ha mostrado un comportamiento sólido y capacidad de adaptación, respaldada por su negocio de gestión de activos y la diversificación de su cartera. La compañía mantiene una posición sólida para seguir creciendo, mientras que sus iniciativas en mercados privados refuerzan la confianza en sus perspectivas a largo plazo. No obstante, podría afrontar mayores riesgos por la volatilidad macroeconómica, el escrutinio regulatorio, las tensiones geopolíticas y las suspicacias frente a sus criterios de sostenibilidad.



















