El margen no es el único indicador a la baja. Las entregas, que se esperaban estables, registrarán ahora un ligero retroceso en el conjunto del año. El beneficio antes de impuestos, que hace unas semanas se estimaba con una caída «moderada», se prevé ahora con un descenso «significativo». La rentabilidad de los capitales invertidos cae del 6%-10% al 1%-5%. AlphaValue cifra el lucro cesante en cerca de 3.000 millones EUR de resultado operativo respecto a las expectativas iniciales. La empresa advierte, además, de que sus resultados y su flujo de caja libre retrocederán con fuerza en el segundo trimestre. El título perdió un 6,3% tras el anuncio en el mercado extrabursátil de Estados Unidos, lo que eleva las pérdidas en 2026 a más del 30%.

China, la causa principal

El origen del problema es bien conocido: China. El mercado se degrada allí más rápido de lo previsto, especialmente en los vehículos de combustión, hasta el punto de que la asociación china del sector (CPCA) ha rebajado su previsión de matriculaciones para 2026 desde la estabilidad esperada a finales de 2025 hasta un retroceso de aproximadamente el 14%. La guerra de precios se intensifica en todos los frentes. Los fabricantes chinos, enfrentados a un exceso de capacidad estimado entre el 30% y el 50%, están incrementando sus exportaciones hacia el resto de Asia y, posteriormente, hacia Europa, América del Sur y África, lo que prolonga la presión sobre los precios. El crecimiento de las ventas en Europa y Estados Unidos ya no es suficiente para compensar esta situación.

Para AlphaValue, la conclusión es duradera: parece poco probable que los fabricantes occidentales recuperen una cuota de mercado significativa en China, incluido Volkswagen, a pesar de contar con una gama diseñada específicamente para el mercado local. Por tanto, el país dejaría de desempeñar su papel histórico como reserva de beneficios para las marcas extranjeras. El conflicto en Oriente Próximo añade un efecto más limitado, absorbido en parte por las coberturas de costes, pero sensible en el ánimo de los consumidores. Según Morgan Stanley, sus repercusiones han superado las hipótesis iniciales de la compañía.

Un punto merece especial atención. De los 3.000 millones EUR de impacto negativo, dos tercios se deben al mercado chino y a la presión sobre los precios en Asia. El tercio restante corresponde a medidas de reestructuración dirigidas a Europa. BMW intenta paliar el choque asiático revisando su base de costes en el continente, considerada demasiado elevada para unos volúmenes de ventas que se contraen. Estos cargos no tendrán impacto en la tesorería en 2026, pero reflejan lo esencial: el coste de producción en Europa sigue siendo un hándicap estructural.

Una señal para todo el sector

El destino de BMW, que mantiene la capacidad para absorber el golpe, importa menos que lo que anuncia para los demás. Morgan Stanley y RBC anticipan un efecto de contagio: Mercedes (-4,4% ayer noche en Estados Unidos) y Volkswagen (-1,3%), también expuestos a China, podrían lanzar advertencias similares antes de sus resultados trimestrales. Al ser la causa de naturaleza macroeconómica, afecta a toda la industria.

Una encuesta de la Asociación de la Industria Automotriz Alemana (VDA) lo confirma aguas abajo. En el sondeo realizado a mediados de mayo entre 116 fabricantes de componentes, los pesimistas superan ahora a los optimistas, al contrario de lo que ocurría a principios de año. Dos tercios de los encuestados están posponiendo, deslocalizando o cancelando inversiones previstas en Alemania, principalmente en favor de Asia. Más de la mitad están reduciendo sus plantillas en territorio alemán y solo el 3% está contratando, el nivel más bajo jamás registrado por la federación. La transición hacia el vehículo eléctrico podría costar 225.000 empleos al sector.

La advertencia de BMW no es un incidente aislado. Confirma dos realidades ya asentadas: una China que se ha convertido en exportadora de deflación en lugar de proveedora de márgenes, y una base industrial europea cuyos costes ya no son competitivos frente al mercado. La disciplina que forjó la reputación del fabricante ya no basta para compensar ambos factores.