Máxima inestabilidad política en Francia, problemas judiciales en Estados Unidos —en lo que cada vez se asemeja más a una auténtica vendetta del Gobierno estadounidense, que parece golpear a BNP cada vez que le desagrada la posición de Francia en Oriente Próximo—, máxima incertidumbre económica por los aranceles, etcétera. No faltan motivos de preocupación.
Estos factores han provocado la reciente caída bursátil y la severa depreciación del banco, ya que su capitalización bursátil representa dos terceras partes de su patrimonio neto, a pesar de que la rentabilidad de este ha vuelto a consolidarse en el territorio de los dos dígitos.
BNP sufre el desdén de los inversores, sobre todo frente a competidores como HSBC o UniCredit, que cotizan con múltiplos de capital dos veces superiores. Véase al respecto UniCredit: Resultados excelentes. Lo mismo ocurre si se analiza la rentabilidad por dividendo, que en realidad es la nueva referencia de valor que utilizan los inversores institucionales para abordar el sector bancario en Europa y que alcanza el 8%, es decir, se sitúa en máximos propios de crisis, como por ejemplo hace cinco años en el punto álgido del pánico por la pandemia.
En un plano más positivo, la actualidad reciente está marcada por la emergencia de BNP como un peso pesado de la gestión de activos en Europa tras la adquisición de AXA IM, lo que sitúa al grupo bancario en tercera posición en esta actividad, solo por detrás de Amundi y UBS.
Estas «palancas estratégicas de transformación», en palabras de la dirección, elevarán el segmento de seguros y gestión de activos del grupo a una quinta parte de sus beneficios consolidados, con experiencia en los denominados activos «reales» —como inmobiliarios o de infraestructuras—, el crédito y la gestión alternativa, que aún son muy deficientes en Amundi. Véase al respecto Amundi: A la espera de su oportunidad.
¿Está realmente justificada la mala prensa de BNP? Rotundamente no. El banco destaca, con razón, que, desde el final de la crisis del euro en 2012, ha incrementado el valor de su capital tangible a una media anualizada del 4,4% y la rentabilidad del capital para los accionistas a una media anualizada del 10,2%.
En la misma línea, su estructura de costes sigue mejorando a marchas forzadas, hasta situarse a la altura de los mejores actores del sector en el Viejo Continente. Se esperan nuevos ahorros con la racionalización de la red del grupo tras el anuncio de que cerraría una tercera parte de sus sucursales hasta 2030.
En cuanto a los resultados del tercer trimestre, publicados ayer, indican un aumento del beneficio antes de impuestos del 5,5% con respecto al mismo periodo del año pasado. Todos los segmentos se han comportado bien, aunque destacan la banca de inversión, que lleva varios años contribuyendo de forma notable y regular a los buenos resultados consolidados de BNP.



















