Con el lanzamiento de su modelo Gemini 3 Pro, Google Cloud, filial de Alphabet, se ha puesto en cabeza en la carrera de la inteligencia artificial al demostrar dos cosas: primero, su capacidad para ofrecer un modelo que rivaliza, e incluso supera, a ChatGPT; y segundo, que dispone de chips capaces de plantar cara a las GPU de Nvidia. El dominio de la mayor empresa mundial en diseño de semiconductores se ve claramente cuestionado por el auge de Alphabet. Pero tras esta mejora de la potencia, otra empresa merece una atención muy especial: Broadcom.

Los chips de los que todo el mundo habla

En el corazón de la efervescencia en torno a Alphabet se encuentran las TPU, las tensor processing units. Estos chips, diseñados para maximizar la potencia de inferencia, son fruto de una estrecha colaboración entre Google Cloud y Broadcom. Desde hace varios años, Broadcom diseña semiconductores ultrasespecializados mientras Google define sus necesidades para las futuras generaciones de modelos.

De esta asociación nacieron las TPU Ironwood, hoy en el centro de las conversaciones en los mercados. Tal como ya explicamos en estas mismas páginas, estos chips son considerados el escaparate tecnológico de Broadcom, pues simbolizan los impresionantes avances logrados frente a Nvidia. Su éxito es tanto más estratégico cuanto que pronto podrían equipar los centros de datos de Meta, que estaría estudiando el desembolso de miles de millones USD para adoptar estos chips de Google a partir de 2027.

Y Broadcom no se queda ahí: la compañía también ha firmado un importante acuerdo con OpenAI sobre un chip para infraestructuras de centros de datos de unos 10 gigavatios de capacidad; completamente nuevo y a medida, concebido con el mismo espíritu que el Ironwood.

Otras cartas en la manga

La fortaleza de Broadcom no reside únicamente en el diseño de chips de inferencia. La empresa es también un actor clave en las conexiones entre servidores, indispensables para enlazar y hacer comunicar las infraestructuras de IA. Sus soluciones de red desempeñan un papel determinante en la velocidad, la capacidad de transferencia y la eficiencia energética, en un momento en el que el volumen de datos se dispara.

Broadcom ocupa igualmente un lugar central en el monitoreo y la gestión de las infraestructuras de IA desde la adquisición de VMware, finalizada en noviembre de 2024. Una operación estratégica que le permite ahora intervenir en todos los niveles de las arquitecturas de IA: chips, redes, virtualización, supervisión.

Gracias a esta presencia transversal, Broadcom se impone como un actor ineludible del sector. Además de su acuerdo con OpenAI, el grupo ha cerrado recientemente una asociación de 10.000 millones USD con un cliente cuya identidad no ha sido revelada, prueba de su creciente peso en un ecosistema en plena transformación.

Si Alphabet brilla bajo los focos, Broadcom construye discretamente los cimientos tecnológicos de esta nueva era. En una industria en la que el dominio depende tanto de la potencia de los modelos como de la eficiencia de las infraestructuras, el papel de Broadcom ya resulta central en el ecosistema de la IA.