Este año vuelve a ser así en vista del claro descenso de la facturación, que alcanzó los 52.000 millones USD en los seis primeros meses de 2025, frente a los 65.000 millones de la primera mitad de 2024. Además, el descenso ha sido más pronunciado que en el mismo periodo del año pasado. ¿Se trata de un simple efecto estacional antes de una inminente recuperación? Ese es el escenario por el que siguen apostando los inversores.
En marzo, el primer fabricante chino de automóviles logró colocar con gran éxito una ampliación de capital de 5.600 millones USD, la mayor de su historia. Cerca de 30 millones de títulos encontraron comprador a 111 dólares hongkoneses (HKD), frente a un precio actual de 114 HKD.
El mercado chino sigue en expansión, ya que fabricó 15,6 millones de vehículos en el primer semestre; es decir, un aumento del 12,5% con respecto a 2024. La producción de nuevos vehículos eléctricos aumentó un 41,4% y la categoría representa ya más del 44% de las ventas de vehículos nuevos.
Pionera en este ámbito, BYD está perfectamente posicionada en su mercado nacional. Sin embargo, debe hacer frente a nuevas normativas diseñadas para limitar las prácticas comerciales agresivas. Este hecho explicaría la contracción de la facturación, pero afortunadamente BYD sigue siendo una apisonadora a escala internacional, como demuestra que las ventas fuera de China se hayan duplicado en los primeros seis meses del año.
La división automovilística del grupo representa cuatro quintas partes de la facturación y tres cuartas partes del beneficio de explotación; el resto procede de su división electrónica, dedicada al montaje de teléfonos inteligentes. Su expansión internacional, en particular la instalación de fábricas en Hungría, Camboya, Turquía y Brasil, llevó las inversiones en activos fijos a niveles sin precedentes en el semestre.
BYD acaba de completar un ciclo de crecimiento exponencial. Su facturación se ha multiplicado por nueve en diez años y su beneficio de explotación por once. Con una capitalización notable, sin deuda neta, el grupo lleva disfrutando de años prósperos desde 2022, es decir, desde la puesta en marcha de su estrategia de conquista de los mercados internacionales, como evidencia una rentabilidad del capital propio sin parangón entre sus competidores.
Esa ventaja le sigue reportando una prima de valoración muy clara sobre empresas comparables como GM, BMW o Toyota, que en general cotizan al valor de su capital propio o por debajo de él, mientras que BYD lo hace a más de cuatro veces el valor del suyo. El fabricante está obligado a mantener su actual ritmo de expansión internacional para justificar tales múltiplos.



















