En esta nueva miniserie, la redacción de MarketScreener te propone sumergirte en una inversión alternativa tan lúdica como atípica. Y para empezar, es difícil ignorar el entusiasmo que despiertan las cartas coleccionables en un momento en que la fiebre Pokémon nunca había sido tan elevada.

La rareza siempre ha estado a la orden del día

Magic es la primera serie de cartas coleccionables que ha adquirido un enorme valor con el tiempo. Entre las cartas de la edición fundacional de 1993, la famosa Black Lotus se ha convertido en un símbolo, tanto para los coleccionistas expertos como para el gran público. Considerada como una de las primeras cartas que realmente ha ganado valor con el tiempo, algunas ediciones se venden ahora por varios millones de dólares. Posteriormente, la fiebre coleccionista hizo subir los precios de muchas artículos similares, como los antiguos cromos deportivos, ya muy extendidas en Estados Unidos en la década de los noventa.

Sin embargo, en los últimos años, han sido las cartas Pokémon las que atraen más interés. Tiendas especializadas, reventa de cartas raras por unidades, productos vintage aún precintados e incluso algunas ediciones recientes: se ha estructurado un ecosistema de alcance mundial. El precio de una carta depende de muchos criterios, como la rareza, la popularidad del Pokémon representado, el diseño o la demanda relacionada con una colección específica.

Una auténtica bolsa de cartas

Si bien las cartas más codiciadas se disputan ahora en subastas especializadas, también existen plataformas que permiten seguir su cotización en tiempo real. El sitio web Cardmarket funciona como una auténtica bolsa de cartas: en él se puede consultar el gráfico de las últimas ventas, seguir las variaciones de precios o incluso poner a la venta cartas originales.

En esta búsqueda de la perfección tan apreciada por los coleccionistas, han surgido actores especializados en la autenticación y evaluación de las cartas. PSACard, referencia mundial en la materia, recibe las cartas, las examina minuciosamente y les asigna una nota que refleja su estado. Una carta perfecta obtiene la calificación PSA 10; la presencia de un defecto de diseño, un rasguño o un pliegue hace que esta calificación baje progresivamente. Como es lógico, esta evaluación influye considerablemente en el valor de una carta en el mercado secundario.

Un rendimiento que no se consigue sin concesiones

Para los amantes de las cifras, las cartas Pokémon han registrado una rentabilidad acumulada de alrededor del 3.821% desde 2004, según un índice elaborado por la empresa de análisis Card Ladder, que ha seguido el valor de las cartas coleccionables hasta agosto de 2025. Este resultado supera con creces el aumento del 483% registrado por el S&P 500 en el mismo período. Meta Platforms, una de las «Siete Magníficas», ha subido alrededor de un 1.844% desde su salida a bolsa en 2012.

Sin embargo, comparar estos dos mundos requiere mucha cautela. A diferencia de las acciones, que representan participaciones en empresas que generan beneficios y dividendos, las cartas coleccionables son activos «estériles» que no se basan en ninguna realidad económica tangible, salvo la escasez y la nostalgia. Además, la rentabilidad que muestran estos índices oculta una realidad más compleja: una importante iliquidez, unos costes de transacción potencialmente elevados y una gran volatilidad. Si el S&P 500 ofrece una titularidad estandarizada, el mercado de las tarjetas sigue siendo un terreno especulativo en el que el rendimiento real es a menudo mucho más difícil de captar de lo que sugieren los gráficos.

Una actividad en auge

La compra de productos sellados, la apertura y la reventa por unidades de las cartas más raras se ha convertido para algunos en un auténtico negocio, mientras que la proliferación de tiendas especializadas es testimonio del auge de un mercado ahora sólidamente establecido. Entre la pasión y la inversión, el coleccionismo de cartas lleva más de veinte años demostrando que sigue existiendo una importante demanda en este universo.