El viceprimer ministro chino, He Lifeng, y el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, acordaron este lunes que ambos países deben fortalecer sus lazos comerciales y poner fin a meses de tensiones comerciales entre la segunda y la tercera economías más grandes del mundo.
Klingbeil se reunió con He en Pekín durante la primera visita a China de un ministro del gobierno del canciller Friedrich Merz. Las relaciones entre estas dos potencias industriales se han visto especialmente tensas por las restricciones chinas a la exportación de chips y tierras raras, lo que ha provocado importantes trastornos para las empresas alemanas.
Klingbeil señaló que Alemania abordó el tema de la sobrecapacidad china en sectores clave como el acero, la energía solar y la movilidad eléctrica durante las conversaciones del Diálogo Financiero China-Alemania, un evento bienal en el que funcionarios y ejecutivos de ambos países intercambian opiniones.
"Desde la perspectiva alemana, vemos que la competencia leal está en riesgo y también vemos amenazados los empleos industriales", afirmó Klingbeil.
Ambos países acordaron que debe ser una tarea compartida abordar la reducción de tales sobrecapacidades y garantizar condiciones competitivas estables, añadió.
También se trataron las preocupaciones europeas sobre las restricciones a la exportación de tierras raras y materias primas críticas, que "deben tomarse en serio", subrayó Klingbeil.
"Queremos encontrar soluciones conjuntas para asegurar un acceso fiable y cadenas de suministro seguras", concluyó en su intervención en el evento.
UN ENTORNO EMPRESARIAL "JUSTO Y EQUITATIVO"
En declaraciones a la prensa, Klingbeil se mostró satisfecho porque el viceprimer ministro chino dejó "muy claro" que quiere encontrar soluciones en torno a las tierras raras y materias primas críticas. Su homólogo chino también le aseguró que desea discutir los problemas directamente siempre que surjan tensiones.
El viceprimer ministro He afirmó que Pekín está comprometido a trabajar con Alemania para ampliar la cooperación conjunta y "fomentar un entorno empresarial justo, equitativo y no discriminatorio".
"Debemos tomar acciones prácticas y pragmáticas y no dejarnos influenciar por factores que interfieran en la seguridad y estabilidad de la cadena industrial y de suministro global", declaró He, sin referirse a ninguna empresa en particular.
Otro tema para Alemania fue el apoyo chino a Rusia en su guerra contra Ucrania. Klingbeil señaló que China podría desempeñar un papel decisivo para poner fin al conflicto.
Sin embargo, no hubo avances en este asunto.
"Hoy, el compromiso se mantuvo en que quieren trabajar con Alemania para promover la paz. No fue más allá de eso", indicó Klingbeil.
ACCESO MUTUO A LOS MERCADOS
Klingbeil llegó a Pekín menos de una semana después de que el parlamento alemán nombrara una comisión de expertos para replantear la política comercial hacia China.
El apoyo de Pekín a Rusia ha sido fuente de fricciones, al igual que las críticas de Berlín al historial de derechos humanos de China y a su política industrial subvencionada por el Estado, aunque ambos países siguen unidos por una relación comercial ventajosa.
Sus lazos económicos se han vuelto aún más cruciales a medida que los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionan los mercados globales.
Las empresas chinas son ahora competidores serios de las firmas alemanas en muchos sectores.
"Nuestras empresas llevan mucho tiempo aceptando esta competencia, pero quiero enfatizar que debe darse en condiciones justas", declaró Klingbeil. "Por eso, en nuestra conversación, es importante trabajar por el acceso mutuo a los mercados --incluidos los financieros-- y un marco regulatorio fiable".
China compró el año pasado bienes alemanes por valor de 95.000 millones de dólares, de los cuales alrededor del 12% fueron automóviles, según datos chinos. Alemania adquirió bienes chinos por 107.000 millones de dólares, principalmente chips y otros componentes electrónicos.
China representa casi un tercio de las ventas de los fabricantes de automóviles alemanes y las empresas químicas y farmacéuticas alemanas también tienen una gran presencia en el país, aunque enfrentan una creciente presión de la competencia local.
LA POSTURA FIRME DE BERLÍN ANTE CHINA
El viaje de Klingbeil a China se produce tras la cancelación del viaje del ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, el mes pasado, después de que China rechazara todas sus solicitudes de reuniones salvo una.
Wadephul ha adoptado una postura cada vez más dura hacia China desde que asumió el cargo en mayo, y ha ido incluso más lejos que su predecesora, Annalena Baerbock, quien calificó al presidente chino, Xi Jinping, de "dictador".
"Es una buena señal que el viaje de Klingbeil se haya desarrollado según lo previsto, sin solicitudes o tensiones similares", señaló Bernhard Bartsch, del Instituto Mercator de Estudios sobre China, con sede en Berlín, en referencia al viaje cancelado de Wadephul.
En contraste con el tono conciliador de Klingbeil, el canciller Friedrich Merz describió el lunes tanto a China como a Estados Unidos como grandes desafíos para Alemania y la UE.
Los acontecimientos en China son "cada vez más represivos internamente y cada vez más agresivos externamente", declaró el canciller en un congreso económico en Berlín.
Se espera que Merz visite China en los próximos meses.


















