Las medidas de racionamiento son las primeras anunciadas desde que el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los productos con destino a EE.UU. de cualquier país que exporte combustible a Cuba, y auguró tiempos difíciles para los cubanos, quienes ya sufren graves carencias de alimentos, combustible y medicinas.
Ministros del gobierno informaron que las medidas garantizarán el suministro de combustible para sectores clave, entre ellos la producción agrícola, la educación, el abastecimiento de agua, la salud y la defensa.
El ministro de Comercio, Oscar Perez-Oliva, adoptó un tono desafiante al detallar el plan gubernamental.
"Esta es una oportunidad y un desafío que no dudamos en superar," declaró Perez-Oliva en un programa de noticias televisivo. "No vamos a colapsar."
El gobierno suministrará combustible a los sectores de turismo y exportación, incluyendo la producción de los mundialmente famosos puros cubanos, para asegurar las divisas necesarias que financien otros programas básicos, añadió Perez-Oliva, quien agregó: "Si no tenemos ingresos, entonces no superaremos esta situación."
Los viajes aéreos nacionales e internacionales no se verán afectados de inmediato por el racionamiento de combustible, aunque los conductores experimentarán recortes en las estaciones de servicio hasta que se normalice el suministro, explicó.
El gobierno afirmó que protegerá los puertos y garantizará combustible para el transporte interno, con el objetivo de salvaguardar los sectores de importación y exportación del país insular.
Perez-Oliva también anunció un ambicioso plan para sembrar 200.000 hectáreas (500.000 acres) de arroz para garantizar "una parte importante de nuestra demanda", aunque reconoció que la escasez de combustible obligará al país a depender más de energías renovables para el riego y de la tracción animal para labrar los campos.
La ministra de Educación, Naima Ariatne, quien también participó en el programa, señaló que los centros de atención infantil y las escuelas primarias permanecerán abiertos y de forma presencial, pero que las escuelas secundarias y la educación superior implementarán un sistema híbrido que requerirá mayor "flexibilidad" y variará según la institución y la región.
"Como prioridad, queremos mantener (abiertas) nuestras escuelas primarias," afirmó Ariatne.
Altos funcionarios indicaron que la atención sanitaria también será priorizada, con énfasis especial en los servicios de emergencia, las salas de maternidad y los programas oncológicos. (Reporte de Dave Sherwood; Edición de Rosalba O'Brien y William Mallard)



















