Su facturación ha descendido —ligeramente—, pero su rentabilidad ha mejorado, gracias, en particular, al ahorro de combustible y al éxito de la primera clase.

El flujo de efectivo libre ha aumentado considerablemente, pasando de 2.800 millones USD el año pasado a 3.800 millones este año, gracias a la reducción tanto de las necesidades de capital circulante como del programa de inversiones en la flota.

El sector del transporte aéreo está mejor en Norteamérica que en Europa, tras una consolidación que ha reducido la presión sobre los precios. Esto explica el margen operativo de Delta, dos veces superior al de Air France o Lufthansa.

El año pasado por estas fechas, destacamos que, en quince años, de 2010 a 2025 —es decir, a lo largo del período que siguió a la gran crisis financiera de 2008 e incluye la pandemia—, la compañía duplicó su facturación y su beneficio de explotación; y redujo en una cuarta parte el número de acciones en circulación.

Es cierto que la rentabilidad no era estratosférica, sobre todo si se ajusta a la inflación, pero en un sector que desde hace tiempo se ha convertido en un cementerio de ilusiones —y de accionistas—, aún así inspiraba cierto respeto.

No obstante, el bajo rendimiento económico sigue siendo evidente. Cabe señalar que, en bolsa, si bien el precio de las acciones de Delta ha vuelto recientemente al nivel que tenía antes de la pandemia, es decir, hace casi seis años (ajustado por la inflación), el valor ha sufrido una considerable erosión.

Lo mismo ocurre con los beneficios antes de impuestos de la empresa, que en 2025 serán idénticos a los de 2019. Si el resultado neto es superior, se debe exclusivamente a una reducción muy sustancial de la carga fiscal.

En paralelo, el número de títulos en circulación se ha mantenido en términos similares y la rentabilidad de capital para los accionistas ha sido exigua. Por lo tanto, hay pocos motivos para el entusiasmo, sobre todo teniendo en cuenta que la valoración —expresada en múltiplo del beneficio de explotación antes de inversiones o EBITDA— recientemente ha alcanzado su máximo en diez años.