En opinión de muchos analistas, la tendencia actual de los mercados bursátiles se asienta sobre cuatro principios:

  • La economía estadounidense está en expansión, impulsada por importantes ganancias de productividad.
  • El empleo se ralentiza de forma ordenada.
  • El consumo se mantiene robusto.
  • La política monetaria de la Fed sigue siendo acomodaticia.

En concreto, el índice ISM de servicios sorprendió para bien a los inversores aumentando hasta 54,4, frente al 52,6 anterior. La cifra de nuevos pedidos es sólida, la producción está fuerte y el empleo ha vuelto a la zona de expansión, mientras que las presiones sobre los precios se están moderando. En resumen, el sector servicios, núcleo de la economía estadounidense, sigue en clara expansión, sin ralentizarse. Al mismo tiempo, la productividad se disparó en el tercer trimestre con un aumento del 4,9%, lo que podría prolongar la actual expansión económica, retrasar el próximo ciclo bajista y sostener el mercado alcista. Este es uno de los factores clave para 2026.

En cuanto al mercado laboral, la desaceleración parece ordenada y no se aprecian signos reales de ruptura. La ratio entre ofertas de empleo y desempleados oscila en torno a uno, lo que indica un equilibrio, no una contracción violenta. La principal preocupación es la falta de correspondencia entre las necesidades de las empresas y las competencias de los demandantes de empleo.

Además, el consumo sigue sólido (+3%) a pesar de algunos focos de tensión. Las dificultades se concentran en los hogares con bajos ingresos, pero se ven compensadas por el fuerte consumo del 50% de los hogares con mayores ingresos. En efecto, los miembros de la generación del baby boom, que están jubilados y acumulan elevados patrimonios, gastan activamente y mantienen a sus descendientes. No se cumple la condición clave para una recesión (caída generalizada del consumo).

Por último, la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos es acomodaticia, aunque asume un riesgo de error importante. La Fed baja los tipos en respuesta a un mercado laboral que se considera menos sólido. Sin embargo, las bajadas de tipos no cambiarán nada en el desajuste de competencias expuesto anteriormente. Por el contrario, una política monetaria demasiado acomodaticia en una economía por encima de su potencial alimentará sobre todo la inflación de los activos financieros en lugar del empleo real.

Técnicamente, el par EUR/USD ha superado su soporte en 1,1695/55, lo que difiere de nuestro escenario de retorno a los máximos de 1,1920. El USD/JPY intenta superar los 157,90 para abrir el camino hacia los 158,88/159,25. El USD/CAD prueba los 1,3880, y quizá de forma pasajera 1,3940, para mantenerse en una tendencia bajista con nuevos mínimos que se esperan idealmente hacia los 1,3535. El dólar australiano se mantiene bien orientado por encima de los 0,6600 con los 0,6870/0,6940 en el punto de mira. Por último, el dólar neozelandés ha probado, por el momento con éxito, su soporte en 0,5730/10. Seguimos siendo optimistas, con un primer objetivo en 0,5900 o incluso 0,6010.