El factor clave sigue siendo el petróleo. Mientras los precios se mantenían por encima de 100 USD, el mercado anticipaba que la Reserva Federal prolongaría su política monetaria restrictiva. Esta configuración favorecía mecánicamente al dólar a través de los diferenciales de tipos. Sin embargo, los primeros signos de estabilización, e incluso de retroceso, en los precios de la energía están cambiando gradualmente el panorama.
El mercado de deuda empieza a reflejar este giro. Los tipos a largo plazo se relajan ligeramente, lo que indica que el riesgo dominante ya no es solo inflacionista, sino que también está vinculado a una ralentización del crecimiento. Este cambio de régimen es fundamental para el dólar: marca el inicio de una transición desde un entorno de respaldo por tipos hacia uno potencialmente más neutro o incluso desfavorable.
Al mismo tiempo, los fundamentos económicos estadounidenses mantienen su solidez. El consumo resiste, el mercado laboral no se deteriora y los indicadores adelantados no señalan una contracción inminente. Con todo, esta resiliencia limita las expectativas de recortes agresivos de tipos, lo que impide un debilitamiento rápido del dólar.
Por último, los mercados se muestran cada vez más exigentes con el relato geopolítico. Los anuncios ya no son suficientes: solo unas evidencias concretas de la apertura del estrecho de Ormuz y de la normalización de los flujos energéticos permitirán validar un verdadero cambio de régimen.
Desde el punto de vista técnico, el par EUR/USD se ha aproximado al umbral clave de 1,1645 para plantear una nueva secuencia alcista hacia 1,1910/20. En paralelo, el índice del dólar ha frenado su avance en 99,15.
En el resto del mundo, se seguirá de cerca la salida del rango del USD/JPY; una superación de 160,45 reactivaría la dinámica bajista del yen. El dólar australiano permanece estancado en su resistencia de 0,7200 sin estructurar, por el momento, la pausa anticipada. Un cierre por encima de 0,7200/15 abriría la puerta a una continuación directa del alza hacia 0,7285/0,7325. Al mismo tiempo, vigilaremos 0,5930 en el dólar neozelandés, nivel que debe superarse para considerar un retorno a 0,6000.



















